Un emprendedor que consultó en la Municipalidad de Santa Rosa contó la bronca por el mal asesoramiento que tuvo. Y por lo que perdió en la inversión.
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EL DIARIO digital
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Consultó si podía instalarlo en la ruta 35 en cercanías al Aeropuerto. La respuesta fue terminante: está prohibido. Pero la semana pasada, en la esquina de Grzesik y ruta 35, apareció un carro de comidas instalado.
Alejandro Keller contó en diáligo con El Diario la situación que sufrió. Apuntó, directamente, a la Dirección de Comercio de la Municipalidad de Santa Rosa.
“Hace dos meses fui a preguntar si podía instalar un carro gastronómico en la ruta 35, cerca del Aeropuerto. Como el hombre que tenía ese carro falleció y no le renovaron el contrato en el aeropuerto, tuve esa inquietud”, dijo Keller.
Tiene un flete y hace viajes para una cadena de ferreterías. Y le surgió la posibilidad de la compra de una caja térmica. “Como surgió esa posibilidad la compré y la reparé”, indicó.
Tuvo que contratar una grúa para subirla, y la llevó a un lugar donde la limpió. “Tuve un gasto. Limpiamos cada agujerito. Quedó blanca y tenía el equipo de refrigeración para aprovechar”, apuntó.
Tenía las paredes de fibra de vidrio y el piso de aluminio. Las puertas cerraban herméticas. En ese tiempo averiguó donde instalarla. Pidió colocarla en esa esquina de Grzesik y ruta 35 porque vive a unas tres cuadras.
“La respuesta que me dieron era que ahí no podía porque en ruta nacional y no autorizaban nada. Y que a los otros que se pusieron en la ruta le secuestraron todo”, dijo.
Esa fue la historia de quien puso un carrito frente al autódromo viejo y quien puso otro en el frigorífico Carnes Pampeanas que, sólo cuando hizo un contrato para estar adentro del alambrado, logró seguir con la actividad.
Allí averiguó que tenía tener un contrato de alquiler en un espacio verde, pero eso encarecía todo y frustraba la inversión.
“Fui a consultar hace dos meses. Y fue terminante que no podía hacerlo. Ahora paso por la esquina de Grzesik y ruta 35 y hay un carro gastronómico”, subrayó.
“La vez pasada no sé quién me atendió. Nunca pude hablar con la directora. Pero mi bronca es que fui por un emprendimiento, no fui a pedir nada. Yo hago fletes, pero quiero intentar otra cosa. La caja térmica la tuve que vender por unos pocos pesos”, dijo.
Vendió el carrito por un lado, la freidora por otro y los tubos aparte. “Como tenía la idea de abrir el carro, compré un proyecto de imagen quería poner cosas para los chicos o la gente que anda en las casillas durante la cosecha. Nada pude hacer”, explicó Keller.
“¿Algunos tienen prioridad y otros no?”, preguntó.
En la Dirección de Comercio ahora lo atendió Martín Echegaray, quien le explicó que Obras Públicas es quien habilita el lugar de instalación.
Después le detallaron que interviene Comercio, Planeamiento y Bromatología en ese orden. Este funcionario le explicó que el permiso pudo darse porque se trataba de la esquina de la colectora. “Pero a mí me dijeron que no, que estaba prohibido en ese lugar”, se quejó.
“¿Por qué cuando fui a averiguar no me dijeron nada? Fui a plantear abrir un emprendimiento. No me explicaron nada”, cuestionó Keller.
“No quise hacer nada fuera de la ley. Ahora lo aprueban porque dicen que es una colectora. Yo no tengo nada con la persona que está ahí. Me parece bien que tenga ganas de laburar. Pero mi enojo es con Comercio que me asesoró mal, muy mal”, aseguró.
Ahora su reclamo en la Municipalidad tiene un número. “No se interesaron en nada cuando fui a preguntar. Tendría que haberme instalado en el lugar y que no me sacan. Ahí me hubiera enterado que Obras Públicas podía autorizar el trámite”, dijo Keller.