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EL DIARIO digital
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El aumento de las tarifas de los servicios públicos, los combustibles y otros gastos fijos está absorbiendo una porción cada vez mayor de los ingresos familiares y deja menos dinero disponible para el consumo. Este fenómeno ayuda a explicar por qué las ventas en los supermercados no logran recuperarse, incluso en aquellas provincias donde los salarios registrados muestran cierta recomposición frente a la inflación.
Así lo advierte un informe de la Fundación Encuentro, que analizó la evolución del consumo, los ingresos y el empleo en las 24 jurisdicciones argentinas durante la gestión del presidente Javier Milei. El estudio plantea que el problema no se limita a cuánto aumentan los salarios, sino a cuánto dinero les queda efectivamente a las familias después de pagar los gastos indispensables.
En La Pampa, las ventas en supermercados registraron una caída real del 11,3% entre enero y julio de 2026 respecto del mismo período de 2023. Aunque se trata de uno de los retrocesos más moderados del país, el dato confirma que el consumo provincial todavía no recuperó los niveles anteriores al cambio de Gobierno nacional.
La provincia aparece entre las seis jurisdicciones con menores caídas, por debajo del promedio nacional del 15,8%. Sin embargo, esa situación relativamente más favorable convive con una reducción del 6,5% del empleo asalariado privado registrado entre noviembre de 2023 y abril de 2026.
No alcanza
Uno de los principales aportes del informe es que pone en discusión la recuperación salarial medida exclusivamente a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Según la investigación, en la región pampeana el salario privado registrado mejoró un 1,2% frente a la inflación general entre noviembre de 2023 y mayo de 2026. Sin embargo, cuando se compara ese mismo ingreso con la evolución de los precios regulados, su poder adquisitivo registra una caída del 27,5%.
La categoría de precios regulados incluye tarifas de servicios públicos, combustibles, transporte, medicina prepaga y educación. Se trata de gastos que las familias deben afrontar regularmente y que, en muchos casos, tienen escaso margen para reducir o postergar.
La diferencia entre ambos indicadores permite comprender por qué una mejora salarial frente a la inflación promedio no necesariamente se traduce en una mayor capacidad de consumo.
El informe explica que los gastos fijos se pagan primero y que el ajuste de los hogares termina concentrándose en las compras que pueden postergarse o reducirse.
De esta manera, una familia puede mantener sus ingresos en términos reales, de acuerdo con el IPC general, y al mismo tiempo disponer de menos dinero para alimentos, bebidas, indumentaria y otros productos.
La Fundación Encuentro realizó simulaciones con hogares que destinaban entre el 35% y el 50% de sus presupuestos a gastos fijos. En esos escenarios, el poder adquisitivo del salario, una vez considerada la mayor incidencia de esos gastos, registra caídas de entre el 13,7% y el 26,8%.
El impacto
Aunque el informe no presenta un cálculo específico sobre cuánto aumentó el peso de los gastos fijos en los hogares pampeanos, los resultados regionales permiten identificar un fenómeno que ayuda a interpretar la persistencia de la caída del consumo provincial.
La Pampa se encuentra entre las jurisdicciones donde las ventas de supermercados mostraron una menor contracción desde 2023. Solo Neuquén (-3,1%), Santa Fe (-5,5%), Río Negro (-8,7%), la Ciudad de Buenos Aires (-9,3%) y Córdoba (-10,1%) registraron bajas inferiores.
No obstante, el comportamiento del empleo privado presenta un panorama menos favorable. La reducción del 6,5% de los puestos asalariados registrados supera las caídas observadas en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza.
La pérdida de empleos formales constituye otro factor que condiciona la recuperación del consumo, porque reduce la cantidad de hogares que cuentan con ingresos laborales estables.
El informe señala que la evolución de los salarios registrados no alcanza por sí sola para explicar las diferencias de consumo entre provincias. También deben considerarse la cantidad de trabajadores que perdieron sus empleos y el peso de la informalidad laboral.
Todo el país
La investigación revela que ninguna de las 24 jurisdicciones argentinas logró recuperar los niveles de ventas en supermercados de los primeros siete meses de 2023.
En el conjunto del país, el consumo masivo retrocedió un 15,8% respecto de aquel período y un 7% frente al mismo lapso de 2025.
Las caídas más pronunciadas se concentraron en el noreste y el noroeste argentino, donde el deterioro del empleo, la informalidad y el mayor peso de los gastos fijos profundizaron la contracción del mercado interno.
En paralelo, el empleo asalariado privado registrado disminuyó en 22 de las 24 jurisdicciones entre noviembre de 2023 y abril de 2026. Las únicas excepciones fueron Neuquén y Río Negro, impulsadas por la actividad vinculada a Vaca Muerta.
La Fundación Encuentro concluye que la recuperación del consumo dependerá menos de una mejora general de la actividad económica y más de la recomposición del ingreso efectivamente disponible en los hogares.
Mientras las tarifas y los servicios continúen absorbiendo una proporción elevada de los salarios y el empleo formal no se recupere, una mejora de los ingresos frente al IPC general difícilmente resulte suficiente para revertir la caída de las ventas.
En La Pampa, donde el consumo muestra una contracción menor que el promedio nacional pero el empleo privado continúa en retroceso, esa combinación representa uno de los principales obstáculos para la recuperación del mercado interno.