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EL DIARIO digital
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Un silencioso pero profundo cambio en el criterio de validación de licencias médicas encendió las alarmas en la comunidad docente de La Pampa. Desde el mes de marzo, el Ministerio de Educación endureció las exigencias para la presentación de certificados: la tradicional constancia de "consulta médica general" dejó de tener validez y, si el documento no especifica explícitamente la leyenda "reposo laboral", la inasistencia es consignada automáticamente como injustificada.

De acuerdo a lo que pudo saber El Diario, la disposición oficial generó un clima de indignación que escala en las salas de profesores y se dirige no solo hacia la cartera educativa, sino también hacia la conducción del gremio Utelpa, a quien la docencia de base le recrimina la falta de "visibilización pública de la problemática" y acciones concretas frente a esta "quita de derechos".
El cuadro más crítico lo atraviesan aquellos trabajadores que cursan o superaron enfermedades graves. Pacientes en tratamiento oncológico, muchos de los cuales deben trasladarse hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires u otros centros de alta complejidad durante días hábiles, se chocan contra una pared burocrática: los especialistas se niegan terminantemente a firmar certificados por "reposo" cuando se trata de una consulta programada o un estudio de control, al considerar que fraguar el motivo del documento constituye una irregularidad ética y profesional.

Ante esta encrucijada, la respuesta que suele circular desde los canales informales del propio Servicio Médico de Educación roza el absurdo: sugieren acudir a un "médico amigo" para que confeccione un certificado con la leyenda requerida, instando en los hechos a apelar a una falsificación para no perder el día de trabajo ni sufrir descuentos. La situación se replica en dolencias cotidianas o emergencias odontológicas, donde los profesionales de la salud se niegan a utilizar eufemismos médicos en sus estampillas.
Para colmo de males, el ajuste sobre las condiciones de trabajo sumó este año un nuevo endurecimiento en el uso de los días por "razones particulares". Mientras que hasta el ciclo lectivo anterior la franquicia se computaba por turno -lo que permitía a un docente ausentarse a la mañana y cumplir sus horas a la tarde-, la nueva directiva establece que el descuento o cómputo se aplica de manera estricta por el día completo.

El esquema punitivo alcanza además su punto más inhumano en el régimen de licencias por "largo tratamiento", como las carpetas psicológicas o psiquiátricas, donde el sistema exige la devolución efectiva del tiempo utilizado durante el período de receso invernal o estival. Un caso testigo que conmovió al sector expone la crudeza de la norma: el año pasado, una docente que sufrió la trágica pérdida de su hijo y debió tomarse un mes de licencia para atravesar el duelo, fue obligada posteriormente a devolver uno a uno esos días en el verano.