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EL DIARIO digital
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Vecinos y productores de la zona de quintas de Ingeniero Luiggi manifestaron su profunda preocupación tras la reaparición de al menos un ejemplar de puma en el sector este de la localidad, donde ya se registraron ataques a animales domésticos y de trabajo. En paralelo, el sector agropecuario del norte pampeano advirtió sobre el incremento de piaras de jabalíes que provocan severos destrozos en cultivos de maíz y silobolsas.
El felino fue visto deambulando entre campos linderos y la traza de las vías del ferrocarril. Entre los hechos recientes, se constató el ataque a un caballo que logró defenderse por su porte, aunque resultó con severas heridas en su cuerpo.
Especialistas en fauna silvestre explicaron que el puma es un depredador oportunista de hábitos predominantemente nocturnos. El acercamiento a zonas habitadas suele responder a la pérdida de su hábitat natural o a la escasez de presas silvestres como vizcachas, armadillos y guanacos.
Asimismo, se recordó que en La Pampa el puma es una especie protegida por ley. Para prevenir ataques a animales de granja especialmente por parte de ejemplares jóvenes con menor experiencia de caza, los expertos recomiendan el resguardo nocturno en corrales cerrados cerca de los cascos urbanos y el uso de perros guardianes.
La invasión del jabalí
Sumado a la presencia del puma, la región norte de la provincia enfrenta una problemática creciente con las piaras de chanchos jabalíes (Sus scrofa). Esta especie exótica invasora, introducida en La Pampa a principios del siglo XX, genera considerables pérdidas económicas en los establecimientos rurales.
Investigadores del CONICET y organizaciones ambientales advierten sobre los múltiples daños que causa el jabalí en la producción local. Por ejemplo, para alimentarse de las espigas, la especie derriba maizales enteros por pisoteo y hozado del suelo.
Además, al ser una especie invasora, funciona como reservorio de enfermedades transmisibles tanto al ganado vacuno y porcino como a la fauna nativa.
Ambos fenómenos reflejan la creciente interacción entre la fauna silvestre y las áreas productivas del norte de La Pampa, abriendo el debate sobre el manejo del hábitat natural y la protección de las explotaciones agropecuarias.