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La Pampa cuestionó la desregulación de la vacunación antiaftosa 

Temen que una mayor flexibilización derive en la reaparición de la enfermedad y afecte las exportaciones
Temen que una mayor flexibilización derive en la reaparición de la enfermedad y afecte las exportaciones.
El director de Ganadería, Marcelo Lluch, aseguró que la decisión del Gobierno nacional genera preocupación entre los entes sanitarios de la provincia por el posible impacto sobre el sistema de control y el estatus sanitario argentino.

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EL DIARIO digital

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El Gobierno de La Pampa expresó su preocupación por la decisión del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de desregular parcialmente el sistema de vacunación contra la fiebre aftosa, una medida que permitirá a los productores elegir libremente al veterinario acreditado que aplicará las dosis, en lugar de hacerlo exclusivamente a través de los entes sanitarios. La resolución forma parte del proceso de desregulación impulsado por la Nación y comenzará a aplicarse desde el 1 de enero de 2027.

El director de Ganadería de La Pampa, Marcelo Lluch, reveló que el tema fue analizado en una reunión con los 24 entes sanitarios de la provincia y las entidades representativas del sector agropecuario. Según explicó, hubo un amplio rechazo a la medida. "Los entes sanitarios se oponen porque quienes conocen un poco de la historia de la aftosa en el país y en la provincia saben que costó mucho trabajo lograr el estatus sanitario que tenemos y defenderlo", sostuvo.

Lluch recordó que La Pampa debió atravesar años de trabajo para consolidar su posición sanitaria, especialmente en relación con la barrera que protege a la Patagonia y el reconocimiento internacional de las zonas libres de fiebre aftosa con y sin vacunación. "Nos ha costado muchos años de lucha y de trabajo tener este posicionamiento a nivel nacional e internacional", afirmó.

El funcionario indicó que, durante el encuentro, la única entidad que manifestó respaldo a la resolución fue la Sociedad Rural Argentina, mientras que el resto de los participantes expresó inquietud por las consecuencias que podría tener el nuevo esquema.

Temor a perder mercados

Para Lluch, la principal preocupación es que una flexibilización del sistema derive en una reintroducción de la enfermedad, con el consiguiente impacto económico. "Todos están con miedo de que esta flexibilización no vaya a causar justamente un retorno a padecer esta enfermedad, con todos los problemas económicos que eso puede significar, sobre todo por la pérdida de mercados", advirtió.

No obstante, aclaró que el sistema puede evolucionar hacia un esquema menos rígido, aunque de manera gradual y con respaldo sanitario.

"Podremos pensar alguna estrategia y un nuevo plan a largo plazo, cumpliendo etapas y haciéndolo un poco más flexible", señaló.

En ese sentido recordó que este año ya se modificó la segunda campaña anual de vacunación, que dejó de abarcar a todas las categorías bovinas para concentrarse únicamente en terneros y terneras, al considerar que los animales adultos ya cuentan con varias inmunizaciones acumuladas. Esa modificación ya había sido dispuesta por Senasa como parte del nuevo esquema sanitario.

"Una provincia exportadora"

Lluch sostuvo que el eventual deterioro del estatus sanitario tendría un fuerte impacto en la economía provincial. "La Pampa es una provincia que en su mayoría exporta y eso genera divisas y trabajo directo e indirecto. Perder esos mercados en un momento en que la ganadería está pasando por una época excepcional de precios nos parece algo irrisorio", afirmó.

Consultado sobre la posibilidad de que la provincia mantenga un esquema propio de vacunación, aclaró que la normativa nacional prevalece sobre cualquier decisión local. "No. Siempre una medida nacional va a estar por encima de cualquier otra provincial. Lo que podemos hacer es analizar las repercusiones dentro de la provincia y realizar sugerencias sobre cómo se podría trabajar", explicó.

Otro de los puntos que preocupa al Gobierno pampeano es cómo funcionará el control sanitario bajo el nuevo sistema.

Lluch explicó que, según lo informado por Senasa, la fiscalización continuará en manos de los entes sanitarios. Sin embargo, advirtió que la posibilidad de que los productores contraten directamente a veterinarios privados puede afectar la sustentabilidad económica de esas organizaciones.

"Senasa dice que la responsabilidad del control va a seguir en los entes, pero si el ente deja de vacunar porque los productores le compran la vacuna a veterinarios privados, esa dilución de los costos fijos hará muy difícil mantener el funcionamiento de los entes sanitarios", concluyó.

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