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EL DIARIO digital
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El vocero presidencial, el pampeano Adrián Ravier, atraviesa semanas difíciles desde que reemplazó a Manuel Adorni al frente de la comunicación del Gobierno nacional. A una serie de declaraciones que generaron polémica se sumó el martes un nuevo episodio que volvió a dejarlo en el centro de las críticas.
Durante la conferencia de prensa en Casa Rosada, Ravier cometió un insólito error: comenzó a leer la respuesta correspondiente a otra pregunta, advirtió la equivocación en pleno contacto con los periodistas, pidió disculpas, cambió de hoja y recién entonces respondió sobre el tema consultado. El episodio quedó registrado en la transmisión oficial y rápidamente se viralizó en redes sociales.
El traspié se agregó a una sucesión de intervenciones que ya habían provocado cuestionamientos. Entre ellas, sostuvo que quienes no pudieran afrontar el costo de las tarifas de gas debían "abrigarse más"; defendió la decisión de impedir el ingreso de banderas vinculadas a las Islas Malvinas durante el Mundial y, posteriormente, afirmó que "siendo un país bananero", la Argentina nunca recuperaría el archipiélago. Las tres declaraciones despertaron fuertes críticas desde distintos sectores políticos y también dentro del propio oficialismo.
Ravier asumió la vocería tras la salida de Manuel Adorni, quien dejó ese cargo en medio del escándalo que derivó en su renuncia, y para hacerlo renunció también a su banca como diputado nacional por La Pampa.
En los últimos días comenzaron además a circular versiones sobre un supuesto deterioro de su relación con el círculo más cercano al Presidente. Distintas fuentes políticas sostienen que Karina Milei habría reducido su margen de acción y que hoy su interlocución se limita prácticamente al propio Javier Milei.
Un dato que alimentó esas especulaciones fue la reunión de la mesa política realizada el martes, de la que Ravier no participó. No obstante, desde su designación el Gobierno había definido que el vocero no integraría ese ámbito de decisiones, reservado al núcleo político encabezado por Karina Milei, por lo que su ausencia no constituye, por sí sola, una novedad.
El desafío para el economista pampeano es recuperar centralidad en un cargo cuya principal herramienta es la credibilidad. Y, hasta ahora, cada aparición pública parece haber agregado un nuevo tropiezo a una gestión que recién comienza.