La Pampa

El diputado del "naaaaaaaa": Pérez Araujo y el "arte" de la difusión sin respuestas

El diputado provincial y vicepresidente de la Legislatura HernÃn Pérez Araujo
El diputado provincial y vicepresidente de la Legislatura, Hernán Pérez Araujo.
El diputado provincial luce una metodología ambivalente frente a la prensa: una activa política de difusión para sus monólogos y el sistemático desdén ante la requisitoria periodística. Detrás del monosílabo evasivo, se esconde la incomodidad de un dirigente sin estructura propia que intenta hacer equilibrio en una interna oficialista cada vez más indescifrable.

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En la cultura política pampeana, marcadamente personalista, los perfiles de los dirigentes suelen quedar definidos por sus modismos o por su templanza ante el micrófono. En su momento, el ingenio de los pasillos legislativos y la crónica periodística acuñaron para el peronista Roberto Robledo -referente de la UOCRA- el mote del diputado del "Vite", en alusión a esa muletilla casi folclórica con la que estructuraba cada una de sus declaraciones. Sin embargo, con matices y disidencias, Robledo expresaba la representación de un sector gremial concreto y poseía el volumen político necesario para sostener el debate. El caso de Hernán Pérez Araujo se inscribe en una categoría diferente y visiblemente más devaluada: hoy bien podría definírselo como el diputado del "naaaaaaaa".

Esa interjección, de una informalidad casi adolescente, fue la respuesta institucional que el legislador ensayó cuando El Diario intentó realizarle una nueva consulta periodística. En el mejor de los escenarios, esa es la tónica; en el peor, la estrategia se reduce casi siempre al vacío deliberado o al silencio virtual. Lo curioso del caso es que esta vez ni siquiera se pretendía consultarlo sobre las miserias de la interna partidaria; el diputado, presa de su propio libreto, se persiguió solo.

Pérez Araujo parece exhibir el mal crónico que afecta a los denominados "ultravernistas" de la última hornada: la ingenua pretensión de replicar el hermetismo estratégico y el perfil calculador de su jefe político, omitting un dato analítico elemental: sin el capital político de Carlos Verna, la densidad en el tablero provincial es nula. A diferencia del líder de la Línea Plural, el diputado carece de territorialidad, no arrastra un caudal electoral propio ni comanda una estructura orgánica. Su ascenso en la función pública estuvo ligado a las dinámicas de la coyuntura y al resguardo cómodo de la lista sábana, más que a una construcción de bases.

Al igual que buena parte de la dirigencia contemporánea, el legislador demuestra un alto aprecio por la exposición mediática, aunque bajo un reglamento unilateral. Existe en él un interés manifiesto por la distribución de gacetillas, la visibilización de su actividad legislativa y, fundamentalmente, la propagación de sus posiciones enlatadas sobre los temas de la agenda nacional. Le interesa la amplificación de su discurso, pero evita sistemáticamente el abordaje de las preguntas. El monólogo unidireccional le resulta confortable; la conferencia de prensa abierta o la repregunta mano a mano le generan una indisimulable aversión.

El trasfondo de este de este persistente repliegue no es técnico, sino que parece estrictamente político: el temor a quedar expuesto en la interna que atraviesa al partido de gobierno. En la geografía actual del Justicialismo pampeano, Pérez Araujo quedó parado en una posición de extrema incomodidad. Fiel a los manuales de la supervivencia política, allí donde las convicciones demandarían una postura, él opta por la peor de las opiniones: el silencio. El problema es que permanece con la guardia alta de manera extemporánea, rumiando temores incluso cuando el oleaje de los últimos acontecimientos ya ha comenzado a disiparse.

La razón de fondo de Pérez Araujo para gambetear las consultas periodísticas de El Diario parecen tener coordenadas precisas: el encuentro vernista celebrado en Santa Rosa, una tribuna que se caracterizó por las severas críticas dirigidas al intendente Luciano di Nápoli. Aquella movida, que careció del aval explícito de Verna, generó un profundo malestar en las filas del "vernismo ortodoxo" de General Pico. En el norte provincial la lectura fue unívoca: se interpretó el acto como un desafío directo a la conducción de la Línea Plural y como un intento extemporáneo de marcar terreno, sugiriendo que cualquier construcción en la capital debe ser negociada con ese sector y no con el jefe comunal alineado con el kirchnerismo.

Ante este escenario, Pérez Araujo -con domicilio en Toay, pero con un búnker político en la capital pampeana- optó por una previsible maniobra de distanciamiento, intentando una neutralidad imposible. Su objetivo es preservar la convivencia con sus pares locales en Santa Rosa sin fisurar su pertenencia respecto al núcleo de poder real que reside en General Pico.

Como la destreza del equilibrista no parece ser su mayor virtud, la salida más accesible es el mutismo y el desapego hacia los cronistas locales. Resulta sustancialmente más sencillo refugiarse en el "naaaaaaaa" evasivo que fijar una posición clara ante la ciudadanía de la provincia. El inconveniente radica en que el amparo de las listas sábanas carece de garantía perpetua y, tarde o temprano, el capital político propio es el único sustento válido cuando el viento del norte deje de soplar.

Walter Goñi - Director Peridístico de El Diario de La Pampa

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