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EL DIARIO digital
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La Legislatura de la provincia vecina volvió a poner en agenda el histórico trasvase hacia el río Atuel. Amparados en el Tratado del Río Colorado de 1976, buscan regar 80.000 nuevas hectáreas en el sur mendocino. En La Pampa, el anuncio reaviva el fantasma del despojo y la preocupación por el futuro del río Colorado en plena crisis hídrica.
El conflicto por el agua en la región sumó en las últimas horas un capítulo que promete elevar la tensión política a niveles críticos. Mientras La Pampa aún pelea por el cumplimiento del fallo de la Corte Suprema sobre el río Atuel, la Legislatura de Mendoza decidió desempolvar uno de sus proyectos más ambiciosos y controvertidos: el aprovechamiento integral del Río Grande, que incluye el histórico trasvase de sus aguas hacia la cuenca del Atuel
La noticia se conoció a través de la Comisión de Ambiente y Recursos Hídricos de la Legislatura mendocina, que anunció formalmente que retomará el análisis de diferentes iniciativas vinculadas a la gestión del agua.
Entre los temas previstos para los próximos encuentros figura una iniciativa que insta al Gobierno de Mendoza a realizar las acciones necesarias para concretar el aprovechamiento de los recursos hídricos del Río Grande, en base a los acuerdos alcanzados hace casi medio siglo en el ámbito del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO).
50 AÑOS DE ESPERA
. Lo que en los despachos de la capital cuyana se presenta como una herramienta estratégica para el desarrollo y el cuidado ambiental, en nuestro territorio se lee como una amenaza directa al corazón del río Colorado
.
El argumento de los "50 años de espera"
El núcleo de la avanzada mendocina se basa en una propuesta que insta a su Gobierno provincial a realizar las acciones necesarias para concretar el uso de los recursos hídricos del Río Grande
. Para justificar esta medida, los legisladores de la provincia vecina apelan a un acuerdo firmado en octubre de 1976 en el ámbito del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO)
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Aquel convenio, rubricado hace casi medio siglo por Buenos Aires, La Pampa, Mendoza, Neuquén y Río Negro, adjudicó a Mendoza un caudal medio anual de 34 metros cúbicos por segundo
. Según el detalle técnico que ahora vuelve a debatirse, 24 metros cúbicos corresponden al aprovechamiento de los ríos Cobre y Tordillo, junto a diversos arroyos como el Santa Elena y De las Cargas, mientras que los 10 metros cúbicos restantes provienen del arroyo Valenzuela
.
Desde la mirada mendocina, se trata de un "derecho" no ejercido. Los impulsores de la iniciativa remarcan que, a pesar de contar con esa asignación desde hace cinco décadas, la provincia nunca avanzó con las obras de infraestructura necesarias
. Por ello, consideran que ese caudal, que actualmente escurre naturalmente hacia la cuenca del Río Colorado, debe ser capturado para el beneficio exclusivo de su sector productivo
.
80.000 hectáreas: el costo del "progreso" mendocino
Lo que genera mayor alarma en la opinión pública pampeana es la magnitud del impacto que Mendoza proyecta. El objetivo del trasvase del Río Grande al Atuel es ampliar de forma significativa la superficie irrigada en el sur de esa provincia
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Estudios técnicos citados en el debate legislativo actual estiman que la concreción de esta obra permitiría incorporar alrededor de 80.000 nuevas hectáreas productivas
. Mendoza apuesta a que este flujo adicional de agua genere un fuerte impacto en su producción agrícola y ganadera, fortaleciendo la economía regional de departamentos como General Alvear y San Rafael
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Sin embargo, para La Pampa, esos números representan una ecuación de suma cero: lo que Mendoza pretende ganar en superficie bajo riego es agua que dejará de fluir por el cauce principal del río Colorado. En un escenario donde el Colorado ya atraviesa una de las crisis hídricas más prolongadas de su historia, con caudales mínimos que ponen en riesgo el abastecimiento de agua potable y el riego en localidades como 25 de Mayo y Casa de Piedra, la detracción de 34 m³/s resulta, para los especialistas locales, una sentencia de muerte para la cuenca
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¿Desarrollo equilibrado o gestión unilateral?
El comunicado de la comisión mendocina señala que el objetivo es generar herramientas legislativas para un "desarrollo equilibrado" de la provincia
. No obstante, el momento elegido para reactivar el debate no parece casual. Tras el freno a proyectos como Portezuelo del Viento, Mendoza busca alternativas para no perder los fondos y la iniciativa sobre el control del agua en la cordillera.
Remarcan que el desarrollo de infraestructura sobre la cuenca Río Grande-Colorado es una "herramienta estratégica" para enfrentar la emergencia hídrica
. Esta lógica es precisamente la que cuestiona La Pampa: la pretensión de Mendoza de solucionar su propia escasez de agua derivada en gran medida de su ineficiencia en el riego del Atuel apropiándose de los caudales de un río que es compartido por cinco provincias.
Un debate que apenas comienza
Aunque por el momento no hay definiciones concretas sobre el inicio de obras, el regreso del tema a la agenda legislativa de Mendoza es un llamado de atención que no puede ser ignorado
. La Pampa ha mantenido históricamente la postura de que cualquier obra sobre el Río Grande debe contar con un estudio de impacto ambiental integral sobre toda la cuenca y la aprobación unánime en el seno del COIRCO.
La opinión pública pampeana, forjada en la lucha por la recuperación de sus ríos, observa con desconfianza este "anhelo del sur mendocino"
. El planteo de Mendoza de que el agua "continúa escurriendo hacia la cuenca del Río Colorado" como si fuera un desperdicio, choca frontalmente con la realidad de las comunidades pampeanas, bonaerenses y rionegrinas que dependen de ese recurso para subsistir
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La batalla por el Río Grande se suma ahora a la agenda de defensa del patrimonio hídrico provincial. En un contexto de cambio climático y disminución de caudales en todos los ríos provinciales, el debate que se reabre en Mendoza no es solo técnico o económico: es una disputa por la soberanía sobre un recurso que, en esta parte del mapa, significa la diferencia entre el desarrollo y el desierto
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