Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Una profunda polémica vecinal y ambiental envuelve al empresario Javier Catoni en la capital pampeana. La Municipalidad de Santa Rosa procedió a la clausura formal de una imponente obra de su propiedad tras constatar que las tareas ejecutadas violaban abiertamente las normativas de zonificación contempladas en el Código Urbanístico local.

La gravedad del hecho radica en que el desarrollador pretende instalar un refugio canino a gran escala en medio de un sector estrictamente residencial, un proyecto que encendió las alarmas de las familias de la zona por el fuerte impacto acústico y sanitario que generaría.
El conflicto escaló a niveles judiciales en las últimas horas, cuando Catoni decidió ignorar la orden oficial, retirar las fajas de peligro colocadas por los inspectores comunes y continuar con las tareas en el predio ubicado en la calle Marco Polo, entre Poetas Pampeanos y Fernández Herrero.

Según pudo saber El Diario, a través de fuentes municipales, tras la desobediencia del empresario, el acta de infracción ya fue girada de urgencia al Juzgado de Faltas local. En ese ámbito se dirime ahora si la violación flagrante de la clausura amerita la aplicación inmediata de una nueva y más severa multa económica, además de las sanciones penales o accesorias que correspondan por desatender la autoridad de la comuna.
La excusa
Ante la intervención del personal de la Secretaría de Obras Públicas, el empresario intentó minimizar el impacto de las maniobras dentro de su terreno esgrimiendo motivos menores de infraestructura edilicia. "Ahora Catoni salió argumentando públicamente que lo único que está haciendo en el lugar es una simple medianera", confió un calificado vocero municipal en estricto 'off the record' con este diario.

Sin embargo, la versión del desarrollador fue categóricamente desmentida tanto por los inspectores de la comuna como por las denuncias de los propios habitantes de ese sector de quintas de la Avenida Perón. "Los vecinos y el personal del municipio constataron un imponente movimiento de suelo y la presencia constante de maquinaria pesada que nada tienen que ver con levantar una medianera. Ese nivel de movimiento implica, por normativa, tener que declarar la obra de manera formal como tiene que hacerlo cualquier hijo de vecino", fustigó la fuente consultada.

Los frentes vecinales ya manifestaron su firme rechazo a la instalación del canil clandestino, alegando que la ordenanza urbana prohíbe taxativamente este tipo de actividades en áreas residenciales consolidadas.
Desde el Ejecutivo local dejaron en claro que no se convalidarán excepciones edilicias para Catoni y que la obra deberá permanecer estrictamente paralizada hasta tanto intervenga la justicia de faltas.


