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EL DIARIO digital
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En los pasillos del Concejo Deliberante de Santa Rosa, el aire se corta con cuchillo. Lo que comenzó como un expediente administrativo para un loteo vinculado al Santa Rosa Rugby Club se ha transformado en una prueba de fuego para los bloques políticos, cruzados por las presiones de los "dueños de la tierra" y la advertencia de los técnicos ambientales sobre el acuífero Anguil-Santa Rosa.
Para que el proyecto del intendente Luciano di Nápoli se convierta en realidad, necesita una mayoría especial. Y es allí donde el cálculo de los "porotos" revela una interna oficialista que el bloque FreJuPa ya no puede disimular.

El oficialismo
El presidente de la bancada oficialista, Francisco Bompadre, ha asumido el rol de principal espada del proyecto. Su postura es pragmática y alineada con el Ejecutivo: sostiene que, con las obras adecuadas, el impacto ambiental es "relativizable" y que la urbanización es una necesidad del crecimiento de la ciudad. Para Bompadre, la decisión es política y el proyecto "debe salir".
Sin embargo, el monolitismo oficialista se resquebraja con la figura de Lucas Ovejero. El concejal ha plantado bandera en la vereda de la cautela: se niega a votar a libro cerrado y exige que se escuche a todos los sectores. "Hay que informarse antes de definir", repite, en un mensaje que cae como un balde de agua fría en la intendencia, donde contaban con un acompañamiento sin fisuras.

La oposición
Desde la UCR y el PRO, el enfoque es de sospecha. Los ediles Diego Camargo, Romina Paci y María Fernanda Oddi son quienes forzaron la instancia de la audiencia pública. Su estrategia es clara: si el lobby inmobiliario quiere avanzar, tendrá que hacerlo a plena luz del día y no en una "picardía mundialista" o entre gallos y medianoches.
La oposición no solo cuestiona el impacto en el agua. Les hace ruido el pedido de excepción para no ceder tierras al Banco Municipal, un beneficio que ningún otro loteador pequeño de la ciudad obtiene. "Queremos saber por qué a estos grupos poderosos se les permite lo que a un vecino común se le niega", deslizan desde las bancas opositoras, apuntando directamente al lobby que el grupo Matzkin ejerce sobre los despachos para asegurar su rentabilidad de 30 millones de dólares.

El factor "Sociedad"
Los protagonistas de la votación saben que el 16 de junio, en el recinto, no solo hablarán los técnicos. La presencia de instituciones como el Colegio de Arquitectos y especialistas en Recursos Hídricos será el termómetro que utilicen los concejales "dudosos" para definir su voto.
En un año donde el acceso al agua es un tema sensible para el vecino de Santa Rosa, levantar la mano a favor de un loteo que pone en riesgo la reserva estratégica de la ciudad puede tener un costo político altísimo. Los concejales lo saben: el lobby presiona por teléfono, pero el electorado mira desde la calle.

El mapa del voto
Los "A favor": Encabezados por Bompadre, ven el loteo como una oportunidad de inversión y expansión urbana necesaria, minimizando el riesgo ambiental bajo promesa de obras.
Los "Dudosos": Un sector del FreJuPa que no quiere quedar pegado a un posible desastre ambiental ni a favores para grupos económicos poderosos. Exigen informes de impacto real.
La Resistencia: Radicales y macristas que, aunque no cierran la puerta a la urbanización, condicionan su voto a la protección total del acuífero y a que no existan privilegios en la cesión de tierras.