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La Pampa rechazó la modificación de la Ley de Glaciares y advirtió por el riesgo para el río Colorado

La secretaria de Ambiente y Cambio Climático, Vanina Basso, expuso en las audiencias públicas y sostuvo que flexibilizar la protección de los sistemas glaciares "aumenta el riesgo hídrico" para las provincias aguas abajo. Recordó el caso del Atuel.

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EL DIARIO digital

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La secretaria de Ambiente y Cambio Climático de La Pampa, Vanina Basso, participó este miércoles por la mañana del debate sobre la posible modificación de la Ley de Glaciares y fijó la posición del gobierno provincial con un rechazo categórico a cualquier flexibilización de la norma.

La funcionaria advirtió que los ambientes glaciares y periglaciares son reservas estratégicas de agua dulce y que su debilitamiento pondría en riesgo el abastecimiento hídrico de la provincia, donde el 70% de la población depende del río Colorado.

En ese marco, la funcionaria provincial recordó la "memoria hídrica dolorosa" vinculada al conflicto por el río Atuel y planteó que las decisiones sobre las nacientes de los ríos impactan directamente en los territorios aguas abajo.

La exposicion completa fue la siguiente: 

Soy la secretaria de Ambiente y Cambio Climático de la provincia de La Pampa. Vengo en representación de la provincia, pero también a hablar desde un lugar más profundo: desde la experiencia, la evidencia científica y desde lo que nosotros llamamos una memoria hídrica dolorosa.

Para La Pampa, el agua no es un concepto abstracto; es una condición de existencia. Somos una provincia aguas abajo. Eso significa que nuestro presente y, sobre todo, nuestro futuro dependen de decisiones que se toman lejos de nuestro territorio. Por eso este debate no nos es ajeno: es central.

Hoy sabemos, con datos científicos, que todos los ambientes glaciares y periglaciares son reservas estratégicas de agua dulce y ocupan apenas el 0,3% del territorio nacional. Sabemos que están retrocediendo, que la nieve disminuye, que los deshielos se adelantan y que eso ya está afectando los caudales de nuestros ríos. En este contexto, flexibilizar la protección de estos sistemas no es una decisión neutra: es una decisión que aumenta el riesgo.

En La Pampa, el 70% de nuestra población depende del acceso al agua que proviene del río Colorado, el único río activo en el territorio provincial. Un río formado por la confluencia de los ríos Grande y Barrancas, alimentados por ambientes glaciares y periglaciares en la cordillera de los Andes, en la provincia de Mendoza.

Por eso, cuando hablamos de modificar la ley, no estamos hablando de un cambio normativo más. Estamos hablando de qué pasa con el agua que llega —o deja de llegar— a nuestro territorio.

Aquí aparece un punto clave: la interjurisdiccionalidad. Los ríos no reconocen límites políticos. Las decisiones que se toman en las nacientes impactan inevitablemente en los territorios aguas abajo. Por eso existen los presupuestos mínimos ambientales; por eso es necesaria una regla común. Debilitar ese marco es fragmentar la protección, abrir la puerta a decisiones desiguales y poner en riesgo la equidad territorial.

En La Pampa sabemos lo que eso significa. Los pampeanos tenemos una memoria hídrica dolorosa vinculada al río Atuel: una historia de decisiones unilaterales aguas arriba que generaron desertificación, pérdida de biodiversidad, deterioro productivo y desplazamiento de poblaciones. Una herida hídrica que sigue abierta siete décadas después.

No es una hipótesis: es nuestra historia.

Por eso hoy no podemos mirar esta reforma con ingenuidad. Sabemos que cuando se debilitan los controles, cuando se fragmentan las reglas y cuando se priorizan intereses de corto plazo, las consecuencias las pagan siempre los territorios más vulnerables.

Por todo esto, desde La Pampa sostenemos con absoluta firmeza que, en este contexto, no es constitucional, ni ético ni responsable flexibilizar la protección de nuestros glaciares. Hacerlo implicaría un avasallamiento del verdadero federalismo ambiental.

Por el contrario, este es el momento de fortalecerlo. Defender los glaciares no es oponerse al desarrollo: es garantizar que ese desarrollo sea sostenible.

Y por eso, con responsabilidad institucional, pero también con la convicción que nos da nuestra historia, decimos con claridad: La Pampa rechaza la modificación de la Ley de Glaciares. Porque sin agua no hay presente ni futuro, y defenderla es nuestra responsabilidad.

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