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EL DIARIO digital
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Hay casamientos que cumplen con el protocolo y otros que, simplemente, rompen el molde para transformarse en arte. Eso fue lo que ocurrió este viernes por la noche en el Registro Civil de Santa Rosa, cuando la formal ceremonia fue interrumpida por el quejido de un bandoneón y las notas dulces de un teclado.
Los protagonistas de esta historia, Lautaro Benjamín Carreras Verón y María Florencia Roca, decidieron que las palabras no eran suficientes para sellar su amor. Por eso, tras dar el "sí", tomaron sus instrumentos: él se calzó el fuelle y ella se sentó frente a las teclas para regalarle a los presentes una interpretación de tango que detuvo el tiempo en la sala.
El momento tuvo una carga emotiva extra para quien presidía la ceremonia. El Juez de Paz de Santa Rosa, Rubén Funes, no fue un espectador más; conoce a Lautaro desde hace muchos años, lo que le dio a la formalidad del acto un tinte de cercanía y calidez poco habitual.

Funes esperó a que la última nota del tango se desvaneciera en el aire para hacer entrega de la libreta de familia. Fue el broche de oro tras una marea de aplausos y lágrimas de emoción de los familiares y amigos que colmaron el recinto.
La imagen de los recién casados haciendo música juntos, en perfecta sintonía, funcionó como la metáfora ideal del proyecto de vida que acaban de iniciar. No fue solo un trámite administrativo; fue una declaración de principios donde el arte y el afecto se dieron la mano.
Entre abrazos y felicitaciones, la pareja de músicos abandonó el Registro Civil dejando flotando en el ambiente esa melodía ciudadana que, desde ahora, será la banda sonora oficial de su nueva vida compartida.
