Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Los frigoríficos de La Pampa afrontan un momento crucial, de crisis sin precedente, que pone en riesgo el futuro. A la parálisis del Frigorífico Pico, que es la más importante, con despidos masivos y la producción frenada, se suman conflictos y cuestas empinadas para otras referencias de esa misma industria.
Fernando Pilotti, presidente del Frigorífico que lleva su nombre, describió que el sector económico "ya viene golpeado desde el año pasado" y que "en los últimos tres o cuatro meses se ha visto más complicado".
El cóctel fatal se produce por la caída del consumo interno, los precios de la hacienda en altos niveles y la falta de oferta de hacienda para abastecer tanto el mercado local como al externo.
El empresario aclaró que en su frigorífico no hubo despidos y suspensiones, porque tienen muy claro que las fuentes laborales son lo último que se tocan.
Sin políticas ganaderas
Pilotti describió en una entrevista con Radio Kermés que "durante muchos años no existió política ganadera realmente en la Argentina". La caída del stock ganadero tiene consecuencias casi previsibles: "El que tiene un producto que es escaso, lo cobra lo que más puede", razonó.
Ese proceso impacta sobre la industria por la caída de volúmenes: "La industria está sintiendo ese impacto de falta de oferta", advirtió.
Pilotti reafirmó el crecimiento de los precios al consumidor: calculó que entre todo 2025 y lo que va de 2026, la carne de vaca aumentó un 100%. Lo sabe bien a partir de que Pilotti interviene en toda la cadena, hasta el consumo final con sucursales propias. "La realidad es que el consumo se viene retrayendo, retrayendo, retrayendo", insistió.
La caída en el consumo de carne de vaca viene desde 2018. Pero ahora se agrava más aún. En el mes enero ese consumo cayó 12%.
Lo que no se toca
Respecto de la situación específica de su frigorífico, reafirmó que "la variable personal es la última que nosotros ajustamos. Vendemos camiones, vendemos vacas, apagamos las luces, cerramos el gas, apagamos el agua".
Reconoció que una crisis prolongada mete presión sobre cualquier esquema. Su industria tiene 350 personas trabajando. "Estamos ordenados, trabajando, muchísimo menos, pero trabajando", aclaró y admitió que lo sorprendió el desenlace del Frigorífico General Pico, de la Familia Lowestein.
"Son empresas que uno considera ordenadas, fuertes y con gestiones prolijas. Me preocupa y me asusta", completó.