La Pampa

Farmacias en crisis: advierten riesgos de desabastecimiento por el retraso en los pagos de PAMI

El escenario es preocupante en la provincia y en todo el país
El escenario es preocupante en la provincia y en todo el país.
La cadena de pagos se estiró a 35 días y las farmacias locales ya no pueden reponer stock. Las droguerías cortan el crédito y peligra la entrega de medicamentos para afiliados de PAMI y SEMPRE.

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EL DIARIO digital

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El sistema de salud pampeano atraviesa una hora crítica. Las farmacias de la provincia advirtieron que el retraso en la cadena de pagos, sumado a las nuevas políticas nacionales de seguridad social, ha puesto al sector al borde del colapso operativo. El principal problema no es la falta de producción en los laboratorios, sino el ahogo financiero que sufren los comercios ante las droguerías.

Según denuncian desde el sector, el plazo de cobro de PAMI se estiró hasta los 30 y 35 días, acumulando hasta tres quincenas de atraso. "Con el Gobierno anterior el retraso era de apenas una semana; hoy la brecha financiera es insostenible", señalan los farmacéuticos. Este desfasaje impide que las farmacias puedan saldar sus deudas con las droguerías, que ante el alcance del límite de crédito, suspenden el envío de nuevos pedidos.

El "efecto tijera"

La situación se agrava por dos cambios estructurales aplicados recientemente:

Recorte de cobertura: La quita del 100% de bonificación en numerosos medicamentos.

Paso a venta libre: El traspaso de fármacos que antes eran bajo receta al rubro de venta libre, lo que encarece el costo directo para el bolsillo del afiliado.

"Las que padecen todo el esquema son las farmacias porque somos el nexo. Cuando la droguería te corta el crédito por falta de pago, te quedás sin stock para atender a nadie, ni a PAMI ni al SEMPRE", explican fuentes del sector.

Afiliado, perjudicado

En La Pampa, el escenario es preocupante para los jubilados y empleados públicos. Al no poder reponer medicamentos de alta rotación o tratamientos crónicos, las farmacias se ven obligadas a negar la entrega, no por voluntad propia, sino por la imposibilidad física de comprar la mercadería.

El desabastecimiento ya no es una amenaza abstracta, sino una realidad que golpea a quienes dependen de las recetas para su calidad de vida. Mientras el flujo de fondos nacionales se ralentiza, la tensión en los mostradores aumenta, dejando a los profesionales farmacéuticos como "amortiguadores" de una crisis que parece no tener techo.

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