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EL DIARIO digital
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El corso "Amor de Carnaval" desbordó todas las previsiones, convocando a cientos de vecinos y vecinas que colmaron el espacio verde de las calles 262 y 219. La iniciativa, impulsada por la Asociación de Murgas local, devolvió a la ciudad el pulso de la cultura barrial en un evento familiar, libre de alcohol y autogestionado.
Desde la tarde, familias enteras se instalaron con reposeras y mates para disfrutar de un despliegue de color que no se veía hace tiempo en la ciudad. El esfuerzo "a pulmón" de los organizadores se vio recompensado con creces: 13 agrupaciones, entre murgas independientes y programas municipales, desfilaron por el corsódromo improvisado. Tras mucho tiempo de mostrar su arte en otras localidades, los murgueros piquenses finalmente fueron profetas en su tierra, brindando un espectáculo cargado de ritmo, espuma y un fuerte mensaje de contención social.
El cierre de la jornada, marcado por la tradicional quema del Rey Momo, consolidó un balance inmejorable. El éxito de esta propuesta demuestra que la comunidad de Pico anhelaba recuperar su carnaval. Fue una fiesta popular que, mediante el baile y el sonido de los redoblantes, reafirmó la importancia de sostener espacios de alegría sana y encuentro para todas las edades.