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EL DIARIO digital
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Con el vencimiento del contrato de El Medanito a la vuelta de la esquina y una licitación que quedó desierta, la Cámara de Diputados de La Pampa deberá definir el futuro del área hidrocarburífera más importante de la Provincia. El proyecto de ley enviado por el gobernador Sergio Ziliotto propone autorizar de manera excepcional y transitoria a Pampetrol S.A.P.E.M. a hacerse cargo de la operación por hasta 24 meses, mientras se construyen los consensos políticos necesarios para un régimen definitivo.
La iniciativa, a la que accedió El Diario de fuentes legislativas, incorpora aportes del bloque del FreJuPa y deja en claro que la decisión final sobre el destino del área corresponde exclusivamente a la Cámara de Diputados.
El texto parte de un dato central: ni el Poder Ejecutivo ni Pampetrol pueden resolver unilateralmente el futuro de El Medanito. La Constitución provincial y la Ley 2.675 exigen una ley expresa y con mayoría agravada para definir la continuidad del área, lo que obliga a un acuerdo político que reúna al menos 20 votos. En ese marco, el proyecto busca evitar un vacío operativo ante el vencimiento del contrato vigente el 18 de junio de 2026. En ese marco, el oficialismo cuenta con 15 votos, por lo que se necesita un consenso con los bloques opositores para la lograr aprobar la iniciativa.
Una transición
La propuesta reconoce la crisis del convencional a nivel nacional. Con Vaca Muerta concentrando inversiones, el retiro de YPF de áreas maduras y la ausencia de incentivos específicos, las provincias sostienen en soledad la actividad. En ese contexto, el proyecto define a Pampetrol como una solución excepcional y transitoria para preservar producción, empleo, regalías y la integridad ambiental, evitando una paralización intempestiva, la reversión del área y la pérdida de puestos de trabajo.
El texto subraya que no se reemplaza la licitación como objetivo estratégico. Por el contrario, la licitación sigue siendo prioritaria y podrá retomarse cuando la Cámara lo decida. El rol de Pampetrol es el de "puente" ante la demora acumulada: un período no prorrogable de hasta 24 meses para sostener la continuidad mínima, preservar instalaciones y preparar una transición ordenada hacia un régimen concesional definitivo.
Desalineada
El proyecto explica que la licitación se ejecutó estrictamente bajo las condiciones fijadas por la Ley 3.620 (participación estatal del 20%, regalías elevadas, bono de ingreso de USD 50 millones y un plan de inversiones intensivo). Sin embargo, ese esquema quedó desalineado frente a un mercado que hoy convalida mayor flexibilidad en áreas maduras.
A modo de experiencia comparada, se citan medidas adoptadas por Neuquén, Mendoza, Chubut, Santa Cruz y Río Negro: reducción de regalías, alivios fiscales, esquemas diferenciales para producción incremental y programas de reactivación. Incluso el Estado nacional avanzó recientemente en la desgravación de derechos de exportación para crudo convencional. El diagnóstico es contundente: persistir en las mismas condiciones conduce a nuevas licitaciones desiertas.
Alcances
Durante la transición, Pampetrol operará con regalías del 15%, un plan de inversiones limitado a lo indispensable para la continuidad operativa y el cumplimiento ambiental, sin perforación de nuevos pozos. La empresa podrá contratar un operador y asociarse bajo reglas de transparencia, con prioridad para mano de obra y proveedores pampeanos. Las obligaciones de remediación ambiental del contratista anterior se mantienen intactas.
El proyecto también propone una reorganización estratégica: integrar bajo gestión de Pampetrol las áreas Medanito Sur, Salina Grande I y Rinconada Puesto Morales para unificar la unidad económica de cara a una futura licitación. Se ajustan alícuotas para equiparar competitividad y se prevé un endeudamiento acotado para capital de trabajo, sujeto a controles.
La Legislatura
El mensaje que acompaña la iniciativa insiste en la urgencia del tratamiento para evitar el cese de operaciones y sus consecuencias sociales y ambientales. Al mismo tiempo, reserva plenamente a la Cámara la facultad de definir el régimen definitivo: si logra el acuerdo político, aún existe margen para convocar a una nueva licitación o acortar sensiblemente el plazo de transición.
En síntesis, el proyecto plantea una herramienta de coyuntura, ajustada al contexto actual, que no clausura la discusión de fondo. Pampetrol no es el destino final, sino la respuesta excepcional para ganar tiempo, preservar empleo y producción, y permitir que la Legislatura adopte una decisión fundada, realista y estratégicamente responsable sobre El Medanito.