La Pampa

Hugo Gassioles pasó por Toay en su travesía a caballo de Chile a Pinamar

Hugo Gassioles explicó que la idea surgió hace varios años
Hugo Gassioles explicó que la idea surgió hace varios años.
El artesano y orfebre de General Madariaga, Hugo Gassioles, pasó por Toay en el marco de una travesía a caballo que une Chile con Pinamar. Acompañado por sus hijos y por un jinete chileno con su hijo, relató las dificultades del cruce por La Pampa, el esfuerzo compartido con los caballos y la solidaridad recibida en cada parada del camino.

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El artesano y orfebre Hugo Gassioles, reconocido a nivel internacional, pasó este jueves por la localidad de Toay en el marco de una travesía a caballo que une el océano Pacífico con el Atlántico. Proveniente de General Madariaga, el viajero llegó a la ciudad pampeana para descansar junto a su grupo y este viernes retomó el camino rumbo al este.

La travesía comenzó el 4 de enero en Chile y se desarrolla íntegramente a caballo. Gassioles viaja acompañado por sus hijos Eloy y Tobías, por el escultor chileno Juan Luis Dör y por Samuel, el hijo de este último, de 17 años. En total avanzan con diez caballos y prevén completar un recorrido de entre 1.800 y 1.850 kilómetros, con destino final en Pinamar.

En diálogo con LU100, Gassioles explicó que la idea surgió hace varios años, a partir de charlas con Dör, a quien define como "un gran conocedor de la cordillera y un verdadero hombre de caballo". El proyecto tomó forma definitiva cuando uno de sus hijos regresó del exterior y decidió sumarse al desafío. "Era intentar este viaje o buscar otro destino para irse a trabajar. Y acá estamos, viajando a caballo", resumió.

Al pasar por Toay, el grupo mantuvo encuentros con vecinos y referentes locales que los acompañaron y asistieron durante la jornada. Entre ellos estuvieron Camilo Molina, Pablo y Julio Zapico, quien les brindó alojamiento en su campo y colaboró con indicaciones sobre el camino a seguir. "La gente ha sido muy generosa durante todo el viaje", destacó el artesano.

Además, el intendente de Toay los invitó a pasar la noche en el albergue municipal. "Después de un mes durmiendo en el recado, dormir en una cama con sábanas fue muy importante para seguir", señaló Gassioles. Por ese motivo, este viernes retomaron la marcha recién por la mañana, aprovechando las temperaturas más frescas, con rumbo a Cachirulo y luego hacia Villa Maza.

El artesano relató que ya recorrieron más de 1.100 kilómetros en un mes y que, al pasar por La Pampa, restaban unos 750 kilómetros para llegar al Atlántico. La etapa pampeana fue una de las más exigentes. "Hicimos una parte muy dura viniendo del oeste, por La Humada, con arenales y temperaturas muy altas. Caminábamos de noche y dormíamos de día, a veces solo tres o cuatro horas", contó.

Según explicó, el cansancio se siente tanto en las personas como en los animales, aunque destacó la respuesta de los caballos y la solidaridad recibida en cada punto del recorrido. "En todas las casas donde paramos nos compartieron lo que tenían. Más allá de la comida, lo más importante fue el agua para los caballos", subrayó.

Gassioles recordó que esta no es su primera experiencia de este tipo. Entre 1993 y 1996 protagonizó una travesía a caballo desde General Madariaga hasta Nueva York, recorriendo más de 18.000 kilómetros y cruzando doce países. "En aquel viaje no tenía fecha de llegada. Ahora el tiempo es más ajustado: tenemos dos meses para completar el recorrido", comparó.

Además de su faceta como viajero, desarrolló una extensa trayectoria como artesano y orfebre. Entre otros trabajos, fue creador del bolígrafo que recibió Lionel Messi durante el Mundial de Qatar 2022, además de piezas realizadas para la AFA, el Papa Francisco y diversas personalidades. Con ese recorrido a cuestas, la travesía continúa ahora rumbo al Atlántico, sumando kilómetros y testimonios a un viaje marcado por el esfuerzo colectivo y la hospitalidad pampeana.

"Yo me considero un artesano aventurero", afirmó. "Me gusta viajar y conocer, pero tengo un gran respeto por quienes realmente son hombres de caballo". Con ese espíritu, la travesía continúa ahora rumbo al Atlántico, sumando kilómetros y testimonios a un recorrido que combina familia, oficio y camino.

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