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EL DIARIO digital
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Tras semanas de extrema tensión, el panorama ígneo en La Pampa ha dado un respiro definitivo. El titular de Defensa Civil, David García, confirmó que las precipitaciones registradas en las últimas horas en casi todo el territorio permitieron controlar los focos que permanecían activos, especialmente en la zona de La Pastoril, donde la geografía de médanos dificultaba el trabajo de los brigadistas.
"Por el momento no tenemos focos de incendios", aseguró García, destacando el trabajo previo de cuatro cuadrillas que lograron contener las llamas antes de que el agua terminara de sellar el enfriamiento.
Sin embargo, la calma climática no oculta una realidad preocupante: un informe del INTA Anguil reveló que la temporada (septiembre 2025 - enero 2026) ya consumió unas 115.000 hectáreas en todo el territorio de la provincia.
Cabe aclarar que los datos de la provincia superan esa cifra y se estima que esta en más de 170.000 hectáreas afectadas por las llamas.
El análisis temporal del INTA destaca que la distribución de los siniestros no fue uniforme. Tras un septiembre tranquilo y un octubre con actividad moderada, la situación escaló en noviembre.
No obstante, diciembre se posicionó como el mes más crítico, concentrando más del 50% de la superficie quemada total de la temporada.
Este pico estuvo directamente asociado a condiciones climáticas adversas: ola de calor, baja humedad relativa y una gran disponibilidad de pastizales secos, combustible ideal para la propagación de las llamas.
El mapa del fuego
El informe detalla que el impacto del fuego no fue homogéneo en el territorio provincial. El oeste pampeano sufrió las peores consecuencias, siendo el departamento de Chalileo el más afectado, con aproximadamente 57.700 hectáreas arrasadas, lo que representa una porción muy significativa del total provincial.
Le siguieron en magnitud los departamentos de Caleu Caleu, con 21.100 hectáreas, y Hucal, con 16.100 hectáreas. Otros departamentos también sufrieron las consecuencias, aunque en menor medida, como Limay Mahuida (8.700 ha), Quemú Quemú (6.200 ha), Ultracán (2.500 ha), Catriló (1.300 ha) y Rancul (1.150 ha).
Afortunadamente, hacia la primera quincena de enero se observó una disminución tanto en la cantidad de focos como en el área comprometida, tendencia que se consolida ahora con las recientes lluvias. Estos datos subrayan la necesidad imperiosa de seguir fortaleciendo las políticas de prevención y combate del fuego.