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EL DIARIO digital
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El Cuartel de Bomberos Voluntarios de General Pico dio a conocer las estadísticas oficiales de intervenciones realizadas durante el año 2025. El informe revela un marcado ascenso en la demanda operativa, con un total de 815 servicios generales, lo que representa un incremento del 19,5% respecto a los 682 servicios registrados en 2024.
Uno de los datos más alarmantes del balance anual es el salto en los servicios por tormentas y catástrofes naturales (caída de techos, anegamientos, etc.), que pasaron de 21 casos en 2024 a 58 en 2025. Esta cifra refleja el impacto de fenómenos climáticos más severos sobre la ciudad durante el último año.
Por otra parte, los incendios no dieron tregua durante el año pasado, registrándose incrementos en casi todas las categorías:
Viviendas: Se asistió a 40 incendios (frente a 33 del año anterior).
Comercios y Depósitos: Este rubro sufrió el aumento más drástico, pasando de 5 a 13 intervenciones.
Pastizales: Los incendios en banquinas y zonas rurales subieron de 36 a 45, mientras que en el radio urbano se mantuvieron altos con 106 salidas.
Contenedores y basura: Se registraron 69 siniestros, evidenciando un problema creciente de vandalismo o negligencia urbana.
Siniestros viales
En cuanto a la seguridad vial, si bien los servicios de prevención en accidentes bajaron (de 24 a 14), los auxilios por vehículos (remolques o rescates técnicos) subieron de 2 a 9. Asimismo, destaca la labor humanitaria: los bomberos auxiliaron a 14 personas atrapadas y rescataron a 22 animales en situaciones de riesgo.
Más allá de las sirenas, el cuerpo activo mantuvo una intensa agenda de formación. Los servicios no emergentes (capacitaciones, actos y charlas) sumaron 348 asistencias. El Jefe de Cuerpo, Fabio Fernández, destacó la importancia de estas cifras para entender el desgaste y la profesionalización del personal, que además de las emergencias, cumplió con 50 guardias activas y 43 citaciones obligatorias de entrenamiento interno.
Un dato curioso que llama a la reflexión social es el aumento de los llamados sin efecto o falsas alarmas, que pasaron de apenas 1 en 2024 a 10 en 2025, generando un gasto de recursos innecesario para la institución.