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La SUBE "multiuso": el rebusque de usuarios santarroseños para viajar con beneficios ajenos

La SUBE pasa de mano en mano segÃn quién necesite viajar mÃs barato
La SUBE pasa de mano en mano, según quién necesite viajar más barato.
Los inspectores detectan a padres que intentan usar las tarjetas de sus hijos y a jóvenes que circulan con los descuentos de sus abuelos. El fin de las clases dejó en evidencia la maniobra de usar el plástico escolar durante todo el año para pagar menos. El protocolo y los "tirones de oreja" en los micros.

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EL DIARIO digital

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El verano en Santa Rosa no solo trae siestas pesadas y termómetros que arañan los 40 grados; también agudiza el ingenio -y la picardía- de quienes dependen del colectivo para moverse por la ciudad. Con las escuelas cerradas, el sistema de transporte de la capital pampeana se convirtió en el escenario de una costumbre que los inspectores ya conocen de memoria: la tarjeta SUBE que pasa de mano en mano según quién necesite viajar más barato.

Durante el año, la escena es moneda corriente: un adulto apoya el plástico de su hijo en edad escolar y viaja con el beneficio del boleto estudiantil ante la mirada resignada del chofer. Sin embargo, en pleno enero, el truco tiene "patas cortas". Al no estar vigente la temporada de clases, el descuento no corre y los inspectores delatan el intento de fraude al instante, dejando al pasajero en evidencia frente a todo el coche.

Del escolar al jubilado

De acuerdo a lo que pudo saber El Diario durante una experiencia de recorrido en varias líneas internas, ante la caída del "beneficio escolar" por el receso, la estrategia mutó rápidamente hacia el otro extremo del árbol genealógico.

En las últimas semanas, los inspectores han detectado un incremento de jóvenes que intentan pasar como jubilados. Son chicos en edad de club o gimnasio que apoyan una tarjeta que, en los registros del sistema, pertenece a una persona de 75 años, por ejemplo.

"Es notable cómo se las ingenian. El objetivo es siempre el mismo: que el boleto no duela tanto", comentó un trabajador del sector. La maniobra es arriesgada porque el sistema SUBE es nominal, y el cruce de datos entre el aspecto del pasajero y el beneficio que arroja la máquina es inmediato para el ojo entrenado del inspector.

Protocolo y advertencia

¿Qué pasa cuando sorprenden a un "infractor" con tarjeta ajena? El protocolo actual en Santa Rosa no busca el conflicto, pero sí marcar la cancha. Los inspectores realizan un llamado de atención verbal y notifican el incidente vinculándolo al número de esa tarjeta puntual. Es un aviso previo antes de que el beneficio pueda ser bloqueado por uso indebido, lo que terminaría perjudicando al verdadero titular del plástico.

En definitiva, el colectivo santarroseño refleja la economía del día a día: un territorio donde la SUBE se ha vuelto un bien familiar que se presta, se hereda y se "estira" lo máximo posible para llegar a fin de mes.

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