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EL DIARIO digital
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Un grupo de choferes de Uber de Santa Rosa convocó a una nueva caravana de protesta este miércoles a la mañana en rechazo a la exigencia incluida en la nueva ordenanza municipal que fija en diez años la antigüedad máxima de los vehículos habilitados para trabajar en la plataforma. Por otra parte, también reclamaron créditos "blandos" al gobierno provincial para renovar sus vehículos.
La concentración comenzó a las 9.30 en la rotonda de Stieben y avenida San Martín, desde donde partió la caravana hasta el centro de la ciudad. Llevaron globos negros para identificarse durante la movilización.

La movilización apuntó a que "no nos saquen los años de antigüedad de nuestros vehículos, porque seremos muchos los perjudicados", según señalaron en la convocatoria difundida por redes y grupos internos.
Los choferes sostienen que el límite de antigüedad dejaría fuera de circulación a una parte importante de la flota actual y reclaman que el municipio revise esa condición antes de que entre en vigencia plena la regulación.
La semana pasada la Comisión Administrativa y de Reglamentaciones del Concejo Deliberante de Santa Rosa dio un paso decisivo al sacar despacho por mayoría para el proyecto que regula el transporte privado de personas a través de plataformas digitales. La iniciativa, que busca ordenar el funcionamiento de aplicaciones como Uber, Didi o Cabify, contó con el acompañamiento de los bloques del FreJuPa, la UCR y el PRO. Por su parte, el bloque de Comunidad Organizada (CO) fijará su posición directamente en el recinto durante la próxima sesión ordinaria.

Abel Peralta, uno de los referentes de los choferes de Uber en Santa Rosa, explicó este miércoles, desde la movilización, que el principal reclamo del sector es que la ordenanza no les aplique el mismo límite de antigüedad vehicular que rige para los taxis, fijado en diez años.
"Pedimos que nos den un plazo mayor, por ejemplo, de cinco a quince años. Así los dueños de los autos podemos ir cambiando las unidades en ese tiempo. Después sí, cumplir lo mismo que los taxis", señaló.

Peralta también planteó que la exigencia no se aplique de manera inmediata. "Queremos seguir buscando alguna forma de que el gobierno o la municipalidad nos den alguna ayuda a los choferes que ya estaban trabajando. Eso se puede registrar fácilmente: que a partir de ahora no se agreguen más, pero que quienes ya estamos podamos acceder a un préstamo blando, con una tasa muy baja y dos años de gracia, para mejorar los vehículos", propuso.
El chofer insistió en que la actividad "es una herramienta de trabajo, una pyme, y con esto cada uno mantiene a su familia". Por eso consideró que una línea de créditos "blandos" por parte del gobierno provincial permitiría renovar las unidades sin dejar a nadie afuera: "Si quieren, hay formas de hacerlo. Y si no se paga, está el auto como garantía".

Peralta advirtió que, si se mantiene el límite de diez años sin modificaciones, "quedaría afuera una enorme cantidad de autos". Aunque aclaró que no es su caso personal, aseguró que siguen peleando "por los compañeros conductores para que puedan seguir trabajando".
"Nos conocemos todos, es un ambiente muy familiar. Cuando a uno se le queda el auto, va otro a ayudar. Queremos que eso se pueda mantener", concluyó.