La tapa de EL DIARIO de hoy

La docente Cinthia Alloggio admitió que sintió "miedo" por el episodio en Quemú Quemú y reflexionó sobre la violencia y la "falta de educación que tiene que venir desde la casa".

El Poder Judicial dictó una orden de restricción de acercamiento para el estudiante que amenazó a una profesora en Quemú Quemú. Así lo confirmó la propia docente, Cinthia Alloggio, quien además describió el hecho que le tocó sufrir como muy violento y reflexionó sobre las condiciones actuales que derivan en este tipo de hechos.

La mujer es oriunda de Buenos Aires, decidió vivir en un pueblo pampeano para buscar tranquilidad en su vida y tal como informó El Diario se encontró días atrás con una amenaza de muerte que derivó en la presentación de su renuncia al cargo docente, en el turno tarde del colegio "María Ofelia Espósito". Hizo la denuncia administrativa y judicial.

Era la tercera clase a la que concurría cuando se produjo la amenaza: "fue una situación muy violenta, frente a todos sus compañeros, amenazó de muerte a mis hijos, algo feo, muy desagradable y debido a esa circunstancia renuncio al cargo, no podía seguir dando clases así", contó Cinthia Alloggio en la radio LU 100.

"Después de esa amenaza tan tremenda hice la denuncia por vía administrativa y también en la Justicia. Se actuó rápidamente, la jueza puso una perimetral para que este alumno no se pueda acercar a 200 metros de mi familia. La Policía me dio tranquilidad. Como docente, lo que menos pensé es que iba a terminar haciendo una denuncia en la comisaría", admitió la mujer.

La profesora contó que llegó desde Buenos Aires "a hacer un cambio de vida radical, para una vida tranquila, y me sentí desbordada pero acompañada por los compañeros de la escuela. Se hizo una marcha pidiendo acompañamiento, que es el reclamo de los profesores... la escuela está un poco sola y desbordada de casos de violencia, hay familias que muchas dificultades y eso se refleja en la escuela", evaluó.

Ante una consulta respecto de antecedentes que hayan existido de epidosios de este tipo, explicó: "Por diversos comentarios, es un chico que solía hacer este tipo de cosas, o faltar el respeto a los docentes, no es un hecho aislado, se iban repitiendo cosas, pero acá se excedió, cruzó la línea... Yo nunca espero que esto pase en un aula, y terminó pasando. Los chicos van escalando, no hay límites en la casa a veces y cuando uno quiere ponerlos en la escuela pasan estas cosas".

Intrepretó que tras ese hecho y otros que se registraron en los últimos días, la reacción de trabajadores y trabajadoras de la Educación se hizo sentir: "la marcha tomó repercusión, se necesita personal de apoyo. Pero hay acompañamiento docente en esta situación complicada. Yo renuncié por mi angustia y miedo, tengo hijos y no sé hasta qué punto esas amenazas pueden ser verdad. Lo que hizo fue muy feo y muy violento", redondeó.

"Han pasado cosas similares, no sé si a este extremo, los docentes están cansados, hay mucha soledad, violencia familiar, la escuela es como la culpable de todo y lo que hacemos es educar. Pero la educación mayor tiene que venir de la casa. Nosotros transmitimos conceptos, no es nuestra función decirle a alguien que sea respetuoso, eso tiene que venir de la casa, pero muchas veces no pasa", insistió en sus reflexiones.

Reiteró que "tengo mucho miedo y por eso renuncié, al no conocer el lugar y la gente me asusté. Pero con el paso de los días me siento más tranquila y más animada. Más allá de este hecho, sé que este es un pueblo maravilloso, de brazos abiertos, y mis compañeros también son maravillosos", completó.