El Gallito Canta  Tapas de la edición de papel  ico_radio.png

Tapa de la Edición Impresa

El "pase sanitario", un reconocimiento a La Pampa (a su sistema público, a quienes trabajan y a la población) y un paraguas abierto ante el relajamiento por la caída de los casos; el crimen de Lucio, llamado de atención desde la tragedia ante las indolencias y carencias del Estado y también de una porción de la sociedad civil.

Una de cal...

El gobierno nacional tomó de una propuesta pampeana la idea de poner en marcha el "pase sanitario", que desde esta semana empezaría a institucionalizarse en todo el país y que ya hizo punta con su puesta en marcha en Tucumán y Salta.

La decisión del Consejo Federal de Salud reivindica el accionar sanitario de nuestra provincia y ratifica de ese modo que las políticas locales han estado a la altura de las circunstancias e incluso a la vanguardia respecto de las realidades en otras jurisdicciones argentinas.

La ministra de Salud Carla Vizzotti dejó muy claro su reconocimiento a lo que el personal de Salud y las autoridades de La Pampa hicieron en este período de emergencia, donde la historia y el compromiso del sistema público incidieron positivamente y fueron ejemplo nacional en cuanto a la aplicación del plan vacunatorio.

La mirada del Consejo Federal que integran las provincias, además, es una advertencia respecto del tiempo por venir: en la actualidad los efectos más impactantes de la pandemia parecen "suspendidos" o "postergados" puesto que se redujeron las muertes y las internaciones, pero esa realidad encierra el riesgo de que el relajamiento derive en una falta de cuidados cuyos resultados sean otra vez la multiplicación de los padecimientos.

Esa situación ya se percibe en nuestra provincia: se flexibilizaron notablemente los cuidados, a partir de una nueva realidad, pero en apenas una semana ya hubo evidencias negativas que demuestran la necesidad de extender las cautelas que caracterizaron a las peores etapas de la pandemia.

En una semana se quintuplicaron los casos, además en un contexto en el que otras variables hacen su aparición: en la provincia se conocieron casos de la Delta y se agita en todo el mundo la incidencia de la Omicron, que ya ha obligado a la toma de nuevas medidas en distintos territorios (también en la Argentina) y que obliga a prevenciones respecto de lo que puede ocurrir en las próximas semanas.

La circunstancia permite avizorar que pasado el verano, una estación en que la vida al aire libre hace más sencillos y saludables algunos contactos, puede sobrevenir un tiempo de nuevos problemas, más aun con el regreso de las clases, que genera movimientos, concentraciones y contactos como ninguna otra actividad social.

En ese contexto, en el área de Salud hay debates pendientes con trabajadores y trabajadoras del sector, algunos de mediano y largo plazo y otros más inmediato: mientras se pone en agenda la posibilidad de una jubilación anticipada y de achicar los índices de la naturalizada precarización laboral, en estas horas lo que necesita solución es un aparente problema que representa el otorgamiento de licencias.

Si bien el Ministerio dio algunas garantías de que nadie perderá días de descanso, no viene mal un poco de memoria: el personal de Salud viene trabajando a destajo y ha dado enormes muestras de compromiso y de estar al pie del cañón, por lo que se espera que las autoridades puedan canalizar con suficiente inteligencia y justicia los planteos que aparecen en la superficie desde el sector trabajador.

…y una de arena…

luciojudicial

Transcurrida más de una semana del infanticidio de Lucio Dupuy hay una posibilidad de separar -en medio del dolor- todo el ruido generado en torno al episodio (reacciones violentas, manipulaciones y falsedades informativas, referencias morbosas) de las inevitables revisiones que se precisan para mejorar la calidad de vida e institucional en un aspecto tan central como la Niñez.

Por un lado, la investigación judicial deslindará las responsabilidades criminales con las pruebas e indicios que se acumulan en el expediente, y que en principio -según concuerdan las partes- permitirían esclarecer la situación puntual y por lo tanto las responsabilidades de quienes están involucradas en el crimen.

Por otro lado, y es central no solo para establecer sanciones sino para evitar que algo similar vuelva a ocurrir, revisar el comportamiento de los distintos ámbitos que pudieron haber prevenido la tragedia, porque incluso desde el punto de vista legal tienen esa misión de detectar aun cuando no existan denuncias.

Sin hacer cacerías de brujas ni buscar chivos expiatorios fáciles y a la mano, no hay duda alguna de que el episodio pone en evidencia falencias, inacciones y limitantes del accionar del Estado, en varias de sus áreas.

A grandes rasgos, asoman un par de deudas centrales, que son columna vertebral: el Estado -en sus distintas oficinas y organismos- tiene la obligación de tener una perspectiva de Niñez que considere que la vida y el bienestar de ese sector son prioridad; para eso, además de formación y sensibilidad, hacen falta presupuestos: sin plata es imposible pensar seriamente en políticas sustentables, con participación de profesionales que aborden la problemática como corresponde.

Independientemente de lo que se pueda profundizar en otros ámbitos, las áreas de Salud y la Policía provincial dejaron que desear en sus intervenciones, ya sea porque no movilizaron ninguna maquinaria pese a los ingresos con traumatismos en el sistema, o porque con la excusa de que no tenían una dirección correcta no intervinieron en el mes de agosto, cuando todavía había tiempo de evitar que lo peor pudiera ocurrir.

Es extraño que tampoco en los establecimientos escolares hubiera algún signo de lo que Lucio estaba sufriendo.

El Estado no es solamente el Poder Ejecutivo sino también los poderes Legislativo (es el ámbito que aprueba los presupuestos, y que extrañamente aparece preocupado por asuntos de las niñeces, tanto desde el oficialismo como desde la oposición) y Judicial (que intervino en el caso de Lucio con un expediente de "tutela", en el que si bien no hubo denuncias formales de maltrato como se echó a correr, sí se pudieron poner en marcha mecanismos que permitieran conocer más de la vida real de ese chico que había estado cambiando de domicilio y de personas adultas responsables).

El otro costado que no puede mirar para otro lado es el de la sociedad civil: también la población tiene responsabilidad frente a lo que ocurre con las niñeces, y las inacciones o indiferencias no se solucionan con espasmos vengativos y violentos.

Con más razón los medios de comunicación, que además de brindar un servicio de información -atinado, oportuno, riguroso, y de acuerdo a un lógico interés público y no en búsqueda de morbo y más crueldad- tienen la obligación legal de respetar derechos humanos básicos, incluso del propio Lucio.