La tapa de EL DIARIO de hoy

  • Farmacias de turno del día 4 de julio de 2022

    Los turnos son desde las 8:30 A.M. de la fecha indicada, hasta las 8:30 A.M. del día siguiente.

    SANTA ROSA

    BAGLIANI - Av. Mitre Nº 134 - Te:-4-17500 // 4-25820 2954 599667
    DEL SOL. - Av. San Martín esq. Urquiza Te: 4-18006
    PONCE - Av. Edison Nº 1248 - Te: 3-87778
    SADOWSKI – Av. Uruguay 681-Te: 4-18155

    GENERAL PICO

    SALUD VITAL - Calle 24 e/105 y 107 - Tel: 331398 Whatsapp: 2302-441000
    SÁNCHEZ Calle 20 N° 843 Tel/Fax: 331787/323443 Whatsapp: 2302-537823
    SAN JOSÉ Calle 116 bis esq. 5 - Tel: 423927
    SAN JUAN S.R.L. - Calle 10 N° 1143 - Tel: 333237

    TOAY

    SANTA LUCIA - Av. 9 de Julio & Independencia

Continúan las audiencias del juicio que se desarrolla en el aula magna de la UNLPam y en forma virtual. Prestó testimonio el gremialista Miguel Maldonado.

"Nos pasó por ser jóvenes trabajadores pensantes y conscientes", reflexionó este jueves el gremialista Miguel Ángel Maldonado, víctima de la represión ilegal durante la última dictadura, que declaró en otra audiencia del tercer juicio de la Subzona 14. En esta jornada también declaran otros dos testigos víctimas, Augusto Máximo Mengghi y René Villanueva.

En el tercer juicio a los represores pampeanos se imputa por delitos de lesa humanidad al militar Jorge de Bártolo, al exjefe de la Policía de la dictadura, Luis Baraldini, al exmilitar Néstor Omar Greppi, y al expolicía Carlos Reinhart.

 Greppi no asiste a las audiencias por su delicada condición de salud. Este miércoles también se ausentó el militar de Bártolo -era uno de los jefes del regimiento de Toay en la dictadura-, quien presentó un certificado médico que prescribe reposo, por un problema de cervicales, por dos semanas.

"Nos pasó por ser pensantes y conscientes"

En primer lugar, declaró Miguel Ángel Maldonado, que ya testimonió en los dos juicios anteriores. Fue uno de los impulsores de la conformación del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales, después de haber militado de joven en la Democracia Cristiana y de haber apoyado a la histórica huelga salinera en la provincia.

subzona maldonado 1

El gremialista tenía 28 años y tres meses de casado, fue secuestrado en su casa dos días después del golpe de estado, en marzo del '76, por soldados y policías, por órdenes de la Subzona 14. "Fui tratado como si fuera un delincuente, no tenía causa, proceso, ningún cargo, nada", contó. Alojado en la Colonia Penal, lo interrogaron con golpes, vendado y esposado, en la Primera de Santa Rosa.

A los dos meses lo trasladaron en un Hércules hasta el penal de Rawson, vuelo durante el cual sufrieron golpes y "tiraron gente al mar, dijeron: 'vamos a darle de comer a los tiburones'". En el sur sufrieron duras palizas y vejaciones. Durante su detención murió su madre y no le dieron permiso para asistir al velatorio. Llegó a pedir que lo mataran. Lo liberaron en setiembre del año siguiente.

"El que estuvo preso y logró la libertad, no logró la libertad. Yo me tuve que ir de La Pampa a los seis días que volví porque el capitán Amarante me amenazó de que no me iba a salvar nadie si seguía haciendo reuniones en mi casa", recordó. Se fue a vivir a Río Negro, donde reside actualmente.

Relató que fue perseguido por su participación social y gremial, que reivindicó a pesar de la "incomprensión" de parte de la sociedad. "Había jóvenes militantes que pensaban, que militaban, no había marxismo internacional. Nos pasó por ser jóvenes, trabajadores, pensantes y conscientes. Y vino la represión. Los policías y los penitenciarios de Rawson torturaban, pegaban y no sabían por qué.  Lo peor que algunos lo gozaban", lamentó.

"La policía de la provincia no fue una isla, fueron conscientes de lo que hicieron, con el agravante de que podrían haber renunciado, y no lo hicieron. Sabían adonde nos mandaban", planteó.

En el cierre, resaltó que "hubo sectores cívicos que nunca fueron ni siquiera propuestos" para estar acusados en los juicios y que participaron del golpe. "Hay muchos más que participaron, será una cuestión para que investiguen los jóvenes, en ellos está que esto no vuelva a pasar, fue un golpe de estado contra la política. Hoy hay muchos agoreros que dicen lo mismo, pero la política es el arte y la ciencia del bien común", concluyó.

 

"Lo único que hicieron fue darme picana y palo"

En segundo término, prestó testimonio Carlos Enrique Ghezzi. "Lo único que hicieron fue darme picana y palo", contó este jueves. Era estudiante universitario y gremialista de la construcción. Tras un intento fallido de captura se presentó espontáneamente en la Primera el 4 de febrero de 1.977 y quedó detenido.

subzona ghezzi

Lo interrogaron con golpes y picana eléctrica en la planta alta. En la tercera sesión de tortura le hicieron un simulacro de fusilamiento.

También lo llevaron a la comisaría de Toay. De ahí lo sacaron a un lugar que identificó  como "El Castillo", donde también fue torturado. Señaló a Reinhart y Fiorucci entre la "camarilla" de torturadores, que comieron un asado en el lugar.

Después lo trasladaron a la cárcel y lo sacaron una vez más para someterlo a un interrogatorio con torturas. En abril fue trasladado a la U9 de La Plata.

Lo liberaron después de tres años y medio, el 19 de julio de 1980.

 

Secuestrado "por un puterío"

En tercer turno, declaró este jueves René José Antonio Villanueva, en forma virtual, desde Neuquén, donde reside. En la época de la dictadura era empleado judicial y el grupo de tareas lo detuvo el 9 de febrero del '77, junto a otros dos empleados de tribunales. En la Primera lo interrogaron vendado. "Allí empezó la fantasía, no tenía ni idea qué pasaba", recordó.

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 Lo alojaron en la Colonia Penal. Pero a su familia le dijeron que se había fugado y no sabían dónde estaba. Lo sacaron para interrogarlo en la planta de la Primera: allí le aplicaron picana eléctrica con un paño húmedo en el cuello. "Me decían que diga algo. 'Pone que maté a San Martín', les contesté. Y más me daban, mientras los puteaba", contó. Padece secuelas físicas aún de esos tormentos, en el cuello y un zumbido en los oídos, que nunca se le fue.

Luego lo "blanquearon". Y el 16 de marzo del '77 lo liberaron.  Dijo que le hicieron una causa "por una boludez", una camioneta que había vendido, pero después lo sobreseyeron de esa causa. "Me fue a ver Baraldini a la celda, me dijo que lo mío había sido un puterío, que se habían equivocado", contó.  En aquel momento decidió renunciar a su empleo y se fue a vivir a Neuquén.