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Un juez de control ratificó la prisión domiciliaria de Coronel. La defensa había pedido la excarcelación de la acusada por el envenenamiento de su pareja, el policía Gabriel Páez Albornoz.

 

El juez de Control, Carlos Ordás, dispuso este martes en una audiencia de reexamen de medida de coerción que Yanina Coronel continuará en prisión domiciliaria durante 45 días mientras se la investiga como sospechosa de haber envenenado a su pareja, el policía Gabriel Páez Albornos. Asi lo determinó el juez en una audiencia en la que la defensa pidió su liberación y la fiscalía continúe con domiciliaria.

Coronel, de 31 años, fue acusada de tentativa de homicidio doblemente agravado. En la investigación judicial se la acusa de haber puesto una fuerte dosis del insecticida "metomil" en un licuado que le preparó a Páez Albornoz. Ella niega esa acusación e incluso asegura que probó la bebida antes de dársela.

El juez ratificó este martes el arresto domiciliario que se había dispuesto hace tres semanas. Hasta el momento cumple la detención en su domicilio, ya que tiene un hijo a cargo, fruto de su relación con Páez Albornoz. Tiene una pulsera de control. La domiciliaria vence el 22 de noviembre.

Primero en una entrevista con El Diario y luego en una carta que hicieron públicas organizaciones feministas, ella decidió contar su historia como víctima de la violencia de género a la que la sometía Páez Albornoz, un agente de policía que trabaja en el área de Seguridad Rural.

Coronel ahora es representada por el estudio Pighín / Fernández / Aimar. Y además, a través de la abogada María Belén Ferrari, logró una restricción de acercamiento contra Páez Albornoz para su hijo.

Este martes tanto el fiscal Oscar Cazenave como el abogado del policía –Benjamín Ortiz- se opusieron a la excarcelación porque el delito del que está acusada prevé una pena mínima de 10 años de prisión.

Investigación

El domingo 5 de septiembre, Páez Albornoz (de 37 años) se descompuso en su trabajo después de consumir el licuado que Coronel le había preparado. Terminó internado en terapia intensiva del hospital Lucio Molas durante varias semanas, al borde de la muerte.

Las pericias concluyeron que se intoxicó con “metomil”, un insecticida que estaba en la bebida y en la licuadora que se usó para prepararla.

Coronel fue detenida el viernes 10 de septiembre y el fiscal Cazenave la acusó de homicidio en grado de tentativa.

Un informe de la Oficina de la Mujer y Violencia Doméstica del Poder Judicial concluyó que Coronel era víctima de violencia de género y que también hubo violencia institucional porque el Estado no atendió sus denuncias.

En sus declaraciones a El Diario, negó haber manipulado el metomil. Dijo que su pareja amenazaba con suicidarse y dio a entender que el producto podría haber salido de algunos de los allanamientos que había hecho recientemente la Policía.