La tapa de EL DIARIO de hoy

Las milicias del Kremlin bombardearon un gasoducto y se escucharon algunas explosiones en Kiev. Las fuerzas locales aún resisten y confían en imponerse. Zelenski rechazó hablar con Rusia en Bielorrusia.

Rusia avanzó en la madrugada de este domingo hacia el interior de Ucrania e ingresó con sus poderosas tropas a tres ciudades de ese país, aunque por la fuerte resistencia de las fuerzas locales, no logró alcanzar su objetivo de tomar el control de Kiev, acaso el tesoro más preciado que persigue Vladimir Putin.

El líder ruso, quien en las primeras horas del jueves ordenó una operación militar especial sobre su vecino país, mostró entrada la mañana de este domingo que estaba dispuesto a entablar una negociación con Ucrania, después de otra tensa jornada, para poner fin a la invasión.

De hecho, envió una delegación compuesta por diplomáticos y oficiales militares a Bielorrusia, con la intención de que el encuentro se produzca allí. Sin embargo, el ofrecimiento fue rechazado por el gobierno ucraniano, que dijo tener intenciones de conversar pero no en ese país, por considerarlo cómplice del ataque que sufre su Estado.

Después de que las principales potencias occidentales resolvieron extremar la presión contra Rusia y eliminar al país del sistema interbancario SWIFT, una sanción que puede tener severas consecuencias para su economía, Rusia inició una nueva avanzada, en las últimas horas del sábado y las primeras del domingo, con un bombardeo de una refinería en las afueras de la capital ucraniana.

Las explosiones, que iluminaron el cielo de Kiev, provocaron estupor entre los ciudadanos que aún permanecían en la ciudad, muchos de ellos refugiados en búnkers subterráneos, tal como sugirieron a través de distintas vías las autoridades locales, que esperaban más ataques aéreos en la región, imaginando una presunta intención del Kremlin de acabar rápidamente con su operación.

Sin embargo, lo que parecía una ofensiva final rusa se transformó en una férrea defensa de las tropas ucranianas, en evidente desventaja en cuanto a armamento y logística, pero inspiradas en continuas arengas oficiales, principalmente en redes sociales, para defender su territorio y en especial la capital del país.

Así, los enviados de Putin parecieron estancarse en los límites de la ciudad, en medio de la resistencia ucraniana concertada. "Pelearemos el tiempo que sea necesario para liberar a nuestro país'', prometió el presidente ucraniano.

Mientras, el toque de queda que obligó a todos los habitantes a permanecer en el interior de Kiev se prolongó hasta el domingo por la mañana. La relativa tranquilidad de la capital, en líneas generales desierta, se vio interrumpida de manera esporádica por disparos y explosiones.

Más de 150.000 ucranianos huyeron hacia Polonia, Moldavia y otros países vecinos. Naciones Unidas advirtió que el número podría aumentar a cuatro millones si recrudecen los combates.

Avance ruso en el sur y el noreste

Distinta fue la situación en el noreste y el sur de Ucrania. En la primera de esas regiones, Rusia consiguió irrumpir en Járkov, segunda ciudad en importancia del país invadido, que se encuentra ubicada unos 20 kilómetros al sur de la frontera. Así lo confirmó el jefe de la administración regional, Oleg Sinegubov.

Antes de sus declaraciones, aparecieron imágenes que mostraban algunos autos militares rusos circulando por las calles de la ciudad, por lo que Sinegubov instó a los residentes a quedarse en los búnkers, diciendo que las tropas rusas parecían estar en el centro de la ciudad.

"¡No abandonen los refugios! Las Fuerzas Armadas de Ucrania están eliminando al enemigo. Se pide a los civiles que no salgan a las calles", advirtió.

De todos modos, no fue necesario que la población deje sus viviendas para sufrir las consecuencias del cruento conflicto. Es que un edificio de nueve pisos en Járkov fue alcanzado por un misil ruso y una mujer murió y otras 20 personas fueron evacuadas, según confirmó el servicio de emergencia estatal de Ucrania.

Otros 60 residentes del edificio se habían refugiado en el sótano y ninguno resultó herido, pero fueron evacuados tras el impacto.

En paralelo, según informó la CNN, un niño de seis años falleció y varias personas resultaron heridas en el marco de los fuertes combates que se desarrollaron en un distrito occidental de Kiev.

El ejército ruso confirmó también el “completo bloqueo” de las ciudades de Jersón y Berdiansk, dos grandes urbes del sur de Ucrania. El ministerio de Defensa que responde a Putin reivindicó también la toma de la ciudad de Genichesk, a orillas del mar de Azov, y de un aeródromo Chernobáyevka cerca el aeródromo de Jersón.

Según Moscú los separatistas prorrusos del Donbass habrían avanzado 52 kilómetros desde el inicio del ofensiva, con el respaldo del ejército, que asegura haber destruido 975 instalaciones militares ucranianas, incluidos los sistemas de defensa antiaéreos S-300.

El diálogo frustrado

Rusia anunció este domingo el envío de negociadores a Bielorrusia para conversar con Ucrania, con el objetivo aparente de buscar un acuerdo que permita el cese de las hostilidades. Sin embargo, el presidente ucraniano rechazó dialogar en ese país, porque cree que fue utilizado como plataforma para la invasión contra Kiev.

"La delegación rusa, formada por representantes de los ministerios de Exteriores, Defensa y otras entidades, incluida la Administración presidencial, llegó a Bielorrusia para conversar con los ucranianos. Estamos listos para comenzar las conversaciones en Gómel", anunció el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Desde Kiev, Zelenski respondió que Rusia utiliza el territorio bielorruso para agredir a su país y afirmó que por tanto la sede de las conversaciones tendrá que ser otra.

"Si desde vuestros territorios no tuviesen lugar acciones agresivas, podríamos hablar en Minsk, en vuestra ciudad. Pero ahora decimos: no Minsk. El espacio para el encuentro puede ser en otras ciudades", afirmó en un mensaje televisado.

"Varsovia, Budapest, Estambul, Baku, propusimos todo esto a la parte rusa, y de hecho nos vale cualquier otra ciudad de cualquier país desde donde no nos lancen misiles", subrayó.

Zelenski, quien consideró que solo bajo sus condiciones las negociaciones “serán honestas y podrán poner fin a la guerra". Además aseguró que los ucranianos "quieren conversar, quieren que la guerra termine".

En su mensaje, Zelenski indicó que la noche del sábado al domingo fue "dura" y denunció que los bombardeos rusos atacaron zonas residenciales. "La noche pasada fue dura, hubo de nuevo tiros, nuevamente se registraron bombardeos en barrios residenciales y contra infraestructuras civiles", afirmó en un video publicado en internet.