Vieja codicia
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EL DIARIO digital
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Hay que tener un empeño particular para complicarse la vida por unos pocos dólares truchos. Un muchacho con residencia en Santa Rosa, de 24 años de edad, arrancó vendiéndolos por Facebook desde una insólita "Pollería a domicilio".
Como era de esperar, cayó demorado en Toay, pero -lejos de frenar- reincidió con otra identidad falsa hasta terminar a las piñas en plena avenida Circunvalación Santiago Marzo con un comprador estafado.
La saga terminó en el Tribunal Oral Federal de La Pampa con una multa simbólica de $22.500, pero con un costo infinitamente mayor: un antecedente en el fuero federal que lo va a acompañar de por vida.
Un fuerte remate penal por un puñado de billetes falsos.