El Gallito Canta

Vocación burocrática

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EL DIARIO digital

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Parece que para el Estado pampeano, traer vidas al mundo y sumar posgrados no bastaba para considerar "profesional" a una licenciada en Obstetricia. El verdadero filtro de la idoneidad no era la salud del paciente, sino la cinta métrica del título: como la carrera de Laura Soto duró cuatro años y no cinco, la degradaron a la categoría técnica.

Hizo falta que el Superior Tribunal de Justicia despejara el papeleo para recordarle a la Provincia que la capacidad de una obstétrica del Hospital Favaloro no se mide en almanaques de cursada ni en legajos apolillados. Caso resuelto en la Justicia, aunque la burocracia estatal seguro seguirá buscando el quinto año perdido en algún cajón.

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