El Gallito Canta

Hacerse cargo

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EL DIARIO digital

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La resolución del conflicto por las amenazas en el colegio de Parera deja una enseñanza que trasciende lo policial: frente al error y la zozobra, el arrepentimiento genuino es el primer paso para sanar el tejido escolar. Que los alumnos involucrados hayan decidido presentarse voluntariamente, reconocer su autoría y pedir disculpas, marca un quiebre necesario frente a la cultura del anonimato y la impunidad que suele reinar en las redes sociales.

Este gesto debería obrar como un espejo para otros jóvenes en la provincia. No se trata solo de evitar la sanción o el allanamiento, sino de entender el peso de las propias acciones. Admitir la culpa y dar la cara humaniza un conflicto que había nacido desde la sombra de una pintada.

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