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EL DIARIO digital
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Mientras algunos se pelean por la macroeconomía, entre otras cosas, en el barrio Escondido se pusieron de acuerdo para fabricar sonrisas.
El Rotary Club Santa Rosa Sur se calzó la 10, juntó juguetes, los dejó "flamantes" y en conjunto con Vanesa Cabral, del merendero "Todo de corazón", armaron una fiesta de Reyes que no se olvidan más.
No quedó un solo pibe sin su regalo. Entre tanta pálida, ver que todavía hay gente que se arremanga para que a los chicos no les falte la ilusión es un mimo al espíritu. ¡Un aplauso para estos Reyes Magos de carne y hueso que demostraron que cuando hay voluntad no hay barrio que quede lejos!