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EL DIARIO digital
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El intendente de Lonquimay, Manuel Feito, pateó el tablero y anunció que el municipio dejará de monitorear las 16 cámaras de vigilancia que hay en el pueblo.
El detonante fue el robo de una moto que terminó apareciendo en Miguel Riglos, lo que desnudó cortocircuitos con la Policía. "La seguridad es responsabilidad exclusiva de la Provincia", lanzó el jefe comunal, desmantelando el sistema local.
La movida no es solo operativa: marca un nuevo pico de tensión en la interna peronista, alejando a Feito del Centro Cívico justo luego de compartir un acto de viviendas con el gobernador Sergio Ziliotto.
Ahora, el Ministerio de Seguridad deberá decidir si se hace cargo del equipo o si Lonquimay queda a ciegas.