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Reino Unido redobla la apuesta por Ucrania: ayudará a Kiev a fabricar sus propios misiles de largo alcance

Andy Burnham y Volodímir Zelenski durante la visita del primer ministro britÃnico a Kiev donde Londres anunció nuevas medidas para impulsar la producción ucraniana de misiles de largo alcance
Andy Burnham y Volodímir Zelenski durante la visita del primer ministro británico a Kiev, donde Londres anunció nuevas medidas para impulsar la producción ucraniana de misiles de largo alcance.

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El primer ministro británico, Andy Burnham, llegó a Kiev con una señal política y militar difícil de ignorar: Londres facilitará tecnología vinculada a los Storm Shadow para avanzar en la producción ucraniana de armamento de largo alcance. Moscú reaccionó con furia y acusó al Reino Unido de echar "más leña al fuego".

El Reino Unido decidió subir otro escalón en su respaldo militar a Ucrania. Durante una visita a Kiev por el 35° aniversario de la independencia ucraniana, el primer ministro británico Andy Burnham anunció medidas destinadas a que el país pueda avanzar hacia la fabricación de sus propios misiles de largo alcance.

La decisión tiene una fuerte carga estratégica. No se trata solamente de enviar más armamento al frente, sino de ayudar a Ucrania a desarrollar una capacidad industrial militar propia que pueda sostenerse en el tiempo.

"El Reino Unido está con ustedes hoy y lo estará durante todo el tiempo que sea necesario", afirmó Burnham, dejando en claro que Londres no piensa aflojar su apoyo pese a las advertencias procedentes de Moscú.

Tecnología del Storm Shadow para fabricar en Ucrania

Uno de los movimientos centrales será permitir que la empresa europea de defensa MBDA desclasifique información sobre componentes británicos utilizados en los misiles de crucero anglo-franceses Storm Shadow/Scalp.

El objetivo es que ese conocimiento pueda ser utilizado para colaborar en el desarrollo de una versión producida por la propia industria ucraniana.

El proceso no será inmediato. La posibilidad de alcanzar una producción autónoma podría demandar varios años, pero el mensaje geopolítico es contundente: Europa comienza a pensar el rearme ucraniano más allá de las entregas periódicas de arsenales occidentales.

Burnham también anunció que Londres colaborará con Francia para establecer líneas de montaje dentro de Ucrania destinadas a misiles de largo alcance.

Moscú respondió de inmediato

La reacción rusa no tardó en llegar.

Desde Moscú acusaron directamente al Reino Unido de estar "participando en esta guerra" y consideraron que la transferencia de información sensible sobre tecnología misilística solamente conseguirá echar "más leña al fuego".

El nuevo cruce aparece en un momento particularmente delicado de las relaciones entre ambos países. Rusia ya retiró a su embajador en Londres y mantiene únicamente un encargado de negocios en su representación diplomática.

Burnham, sin embargo, descartó que las amenazas modifiquen la estrategia británica.

"Rusia no debe dudar de nuestra determinación. No daremos marcha atrás hasta alcanzar una paz justa y duradera", aseguró.

"La seguridad de Ucrania es nuestra propia seguridad"

El premier británico convirtió su primera visita internacional al frente del Gobierno en una demostración explícita de respaldo a Volodímir Zelenski.

"Quiero que el pueblo ucraniano sepa directamente por mí que nuestro apoyo no flaqueará. La seguridad de Ucrania es nuestra propia seguridad", sostuvo.

Burnham fue incluso más lejos al comparar la resistencia ucraniana frente a Rusia con el papel desempeñado por Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial.

"Mi nación mantuvo viva la llama de la libertad europea en el siglo XX; ustedes sostienen esa llama en el siglo XXI", expresó.

Y remarcó que Ucrania no debe ser considerada una carga para la seguridad europea, sino su primera línea defensiva.

El problema de los Patriot

El anuncio llega mientras Ucrania enfrenta una dificultad cada vez más seria: la disponibilidad de sistemas y municiones para defender sus cielos.

Según la información difundida, las fuerzas ucranianas atraviesan problemas con sus reservas de interceptores Patriot de fabricación estadounidense.

Zelenski aseguró que Kiev continúa interesado en adquirir más unidades y que incluso está dispuesto a pagarlas, en lugar de recibirlas exclusivamente como asistencia militar.

El mandatario ucraniano afirmó que pretendía garantizar unos 300 misiles Patriot para el invierno, mientras que los requerimientos planteados por la Fuerza Aérea ascienden a 360.

Francia y Alemania también aparecen en la ecuación. Zelenski señaló que alcanzó un entendimiento con París para obtener al menos un sistema de defensa aérea durante este año y habló de un suministro alemán de cientos de interceptores entre 2027 y 2028.

Una Europa que busca depender menos de Washington

Detrás del anuncio británico aparece además una discusión bastante más grande: cuánto tiempo puede Europa sostener la defensa de Ucrania dependiendo de las decisiones de Estados Unidos.

Burnham aprovechó su visita para reclamar una relación más estrecha entre Gran Bretaña y la Unión Europea, especialmente en defensa y seguridad.

El primer ministro pidió un "cambio cualitativo" en la relación con el bloque y sostuvo que Londres debe ser más audaz para profundizar la cooperación.

La visita incluirá además la participación de Burnham en una reunión de la denominada "coalición de los dispuestos", integrada por 34 países comprometidos con la seguridad de Ucrania ante un eventual acuerdo de paz con Rusia.

Kiev quiere dejar de depender solamente de los envíos

El movimiento británico puede tener efectos limitados sobre el campo de batalla inmediato, pero apunta mucho más lejos.

Si Ucrania consigue desarrollar y producir localmente armamento de largo alcance basado en tecnología occidental, reducirá parte de su dependencia de las decisiones políticas de sus aliados para reponer arsenales.

Y eso explica buena parte del enojo ruso.

Mientras Moscú advierte que Londres se involucra cada vez más directamente en el conflicto, Burnham eligió Kiev para dejar su mensaje sin demasiadas sutilezas: Gran Bretaña no solamente pretende seguir enviando armas a Ucrania; ahora quiere ayudarla a fabricarlas.

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