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EL DIARIO digital
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Por Jesús Palacios - Fotogramas
Seamos honestos: disfrutar de la saga de 'Scary Movie' es algo que solo está reservado a millones de espectadores, incluidos aquellos que no lo confiesan y muchos de los que reniegan de ella con la boca grande. No tiene ya mucho ni poco sentido intentar discutir o construir un discurso crítico sesudo, formal o informal, alrededor de un fenómeno que, cabalgando sobre los lomos de la parodia irreverente (o 'spoof movie') destilada y sublimada en su día por genios seminales como Mel Brooks o Zucker & Abrams, los hermanos Wayans han llevado al límite de lo soportable, explotando y explorando con gracias y desgracias infinitas los no menos infinitos caminos del humor más chusco, meta-referencial y absurdo, al tiempo que increíblemente pertinente a base de impertinencias políticamente incorrectas, que mezclan en desequilibradas dosis o sobredosis lo escatológico, básico y pueril (modo culo, caca, pedo, pis) con inteligentes (sí: inteligentes, y mucho) juegos de palabras, alusiones políticas, culturales y, por supuesto, cinéfilas y cinéfagas, desafiando cualquier concepción preconcebida del buen y del mal gusto, y dejando de paso casi sin trabajo a John Waters.
Dicho esto, se puede o no entrar en su juego, como se puede o no entrar en el cine a ver sus delirios, pero lo que no se puede o, al menos, no se debe, es caer en el pre-juicio, de considerar sus películas como una "simple" estupidez. Puede que sean estúpidas, sí, pero de "simples", nada. Todo ello se vuelve a cumplir en 'Scary Movie', con la que los Wayans intentan y consiguen en buena parte recuperar la chispa de las dos primeras y originales entregas de su meta-franquicia paródica. No lo logran del todo porque, sería ridículo negarlo, han pasado muchos años, hemos visto de todo y nunca, nunca, nunca, se puede recuperar la gracia perdida de la primera vez.
Salvado este escollo (que igualmente puede aplicarse a los films que son objeto de burla y befa por parte de la saga), es fácil para quienes somos adictos al 'spoof' en general y a los Wayans en particular, dejarse arrastrar por un nuevo tren de la risa, que va de lo más basto y grosero a lo más ingenioso y brillante. Utilizando como siempre la saga de 'Scream' como esqueleto argumental sobre el que sustentarse, en este caso sobre todo en las tres últimas entregas de esta, hay que advertir que, sin embargo, los mejores momentos son las sangrantes parodias de otros títulos señeros del género con los que se ensañan los guionistas: las parodias de 'Weapons', 'Longlegs' o, no se pierdan la escena poscréditos, 'Nosferatu', son canela fina.
Por otra parte, de entre la continua avalancha de chistes y gags, hay que destacar siempre aquellos que, burla burlando, hacen sangre en el lenguaje inclusivo, las modas de la corrección política y el mundo 'woke', repartiendo tanto a favor como en contra, con esa alegría y desparpajo de la que solo los comediantes negros pueden hacer gala ahora (el momento de los humoristas judíos pasó, al menos mientras Gaza siga ardiendo).
Finalmente, quizá las 'set-pieces' satírico-paródico-burlescas más logradas no sean tampoco, necesariamente, las que usan y abusan de los tópicos del género de terror de hoy y de siempre, elevado o degradado, sino aquellas que disparan hacia otro tipo de 'blockbusters': inolvidable la psicodélica secuencia animada dedicada a 'Las guerreras K-pop' o el falso tráiler que se burla cruelmente no tanto de 'Michael' como de algún que otro Jackson.
Concluyamos, pues, recomendando encarecidamente esta 'Scary Movie' a quienes ya saben que les va a gustar, más o menos, pero, sí, les va a gustar. Y ya saben ellos, como yo, quiénes somos. No es la mejor de la saga, pero tampoco la peor, y sí una demostración de que el 'spoof' sigue y seguirá funcionando siempre, mientras Hollywood y el cine, de terror o no, sigan existiendo y siendo lo que son hoy, para bien y para mal. Lo que sí les pido a aquellos que vayan a verla y disfrutarla es que, por favor, no le pidan perdón a nadie por ello. No den explicaciones ni disculpas. Las películas de 'Scary Movie' no son para todo el mundo, pero tampoco son en absoluto para idiotas o descerebrados. Muy al contrario. Que algunos críticos minusvaloren esta sexta entrega por "no estar a la altura" de las dos primeras, dice algo. Y que hoy 'El jovencito Frankenstein' o 'Aterriza como puedas' sean clásicos del cine, también. No se dejen convencer. Ríanse de todo y de todos. Como los Wayans.