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Frío, viento y calefacción: por qué el invierno puede arruinar tu piel y cómo evitarlo

Frío viento y calefacción- por qué el invierno puede arruinar tu piel y cómo evitarlo
Frío, viento y calefacción: por qué el invierno puede arruinar tu piel y cómo evitarlo

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EL DIARIO digital

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El invierno no solo golpea con bajas temperaturas. También deja marcas visibles en la piel. Sequedad, irritación, labios partidos, picazón y enrojecimiento son algunas de las señales más comunes cuando el frío extremo, el viento y los ambientes calefaccionados empiezan a pasar factura.

Las zonas más expuestas —como rostro, manos, labios y cuello— suelen ser las primeras en sufrir el impacto.

El error más común: creer que la piel solo necesita cuidados en verano

Especialistas en dermatología advierten que muchas personas recién prestan atención a la hidratación cuando llega el calor.

La doctora Nayra Merino, integrante de la Academia Española de Dermatología y Venereología, remarcó que durante el invierno la piel también necesita cuidados intensivos.

El problema es que el frío altera la barrera natural cutánea y favorece:

Deshidratación

Tirantez

Grietas

Inflamación

Sensibilidad extrema

Los cambios bruscos también dañan

Salir del frío a un ambiente muy calefaccionado parece inofensivo, pero puede afectar seriamente la piel.

Ese contraste térmico favorece:

Dilatación de capilares

Aparición de arañitas vasculares

Irritación facial

Mayor sensibilidad cutánea

Las mejillas suelen ser una de las zonas más castigadas.

Los 10 cuidados clave para proteger la piel en invierno

1. Hidratación constante

No alcanza con una aplicación diaria. En invierno, muchas pieles necesitan hidratación varias veces al día.

2. Evitar lavarse demasiado las manos

El exceso de jabón y agua elimina la protección natural y favorece dermatitis y grietas.

3. Elegir productos suaves

Los limpiadores agresivos empeoran la sequedad. Lo ideal es usar productos dermatológicamente testeados.

4. Duchas cortas y tibias

El agua muy caliente elimina aceites naturales y acelera la deshidratación.

5. Proteger los labios

Los labios son una de las zonas más vulnerables al frío y al viento. Los bálsamos hidratantes ayudan a prevenir fisuras.

6. Protector solar también en invierno

La radiación ultravioleta sigue presente, especialmente en zonas con nieve.

7. Usar guantes y abrigo

Las manos suelen ser una de las áreas más castigadas por el clima frío.

8. Alimentación e hidratación

Tomar agua y consumir vitamina C y antioxidantes ayuda a sostener la salud de la piel desde adentro.

9. Reducir alcohol y tabaco

Ambos favorecen el envejecimiento cutáneo y empeoran la circulación.

10. Evitar cambios bruscos de temperatura

El paso constante del frío intenso al calor artificial puede deteriorar la piel más rápido de lo que parece.

Qué ingredientes ayudan realmente

Para pieles normales o resistentes, algunos activos recomendados son:

Vitamina C

Ácido retinoico

Ácido glicólico

Hidroxiácidos

Pero en pieles sensibles o reactivas, los dermatólogos suelen recomendar fórmulas calmantes y descongestivas, evitando productos con:

Alcohol

Perfumes

Conservantes irritantes

No todas las pieles necesitan lo mismo

La textura de la crema también importa.

En líneas generales:

Las pieles grasas responden mejor a fluidos livianos

Las pieles secas o maduras necesitan cremas más densas

Además, quienes padecen afecciones como psoriasis o dermatitis atópica requieren cuidados específicos y seguimiento profesional.

El invierno también deja huella

La piel es la primera barrera frente al clima y muchas veces la más olvidada. El problema es que el daño acumulado no siempre aparece de inmediato.

Por eso, cuando llegan el frío y el viento, el cuidado deja de ser una cuestión estética para convertirse también en una cuestión de salud.

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