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EL DIARIO digital
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En el mundo del Mate hay secretos que sobreviven más por costumbre que por manuales. Algunos pasan de abuelos a nietos, otros aparecen en charlas de sobremesa entre cebadores obsesivos. Y uno de los más curiosos y efectivos es el de colocar una brasa encendida dentro del mate vacío.
Sí, una brasa real.
Aunque para muchos parece una locura, el método tiene una explicación concreta y apunta a resolver uno de los problemas más comunes en los mates de calabaza o madera: la humedad acumulada y la aparición de hongos.
El enemigo silencioso del mate
Dejar la yerba usada varias horas, guardar el mate húmedo o vivir en ambientes con mucha humedad puede arruinar lentamente el interior de la calabaza.

Las señales suelen aparecer rápido:
Gusto ácido o extraño
Sabor "lavado" permanente
Manchas blancas en el fondo
Olor fuerte a humedad
Todo eso puede indicar presencia de hongos o bacterias dentro del mate.
La brasa: calor seco para "revivir" el mate
Ahí entra en juego este viejo truco casero.
La lógica es simple: el calor seco de una pequeña brasa elimina la humedad retenida y ayuda a destruir esporas de hongos antes de que deterioren definitivamente el recipiente.

Muchos incluso agregan:
Una cucharadita de azúcar
Y luego agitan el mate con la brasa adentro
Eso genera un humo intenso que funciona como una especie de curado profundo, dejando además un aroma ahumado y dulzón que modifica las cebadas siguientes.
Pero cuidado: no sirve para cualquier mate
Acá está el detalle clave.
Este método solo debe utilizarse en mates de materiales orgánicos:
Calabaza
Madera
Hueso
Jamás en:
Vidrio
Cerámica
Metal fino
El choque térmico puede quebrarlos o dañarlos seriamente.
Cómo hacerlo sin arruinar el mate
El procedimiento requiere algunos cuidados básicos:
1. Vaciar y limpiar bien
Retirar toda la yerba usada y raspar suavemente restos adheridos.
2. Usar una brasa pequeña
No hace falta un carbón enorme. Una brasa chica, al rojo vivo, alcanza.
3. Agitar con cuidado
Se coloca la brasa dentro del mate y se tapa parcialmente la boca con la mano para que el calor circule sin apagarla.
El movimiento distribuye el calor sobre toda la superficie interna.
Un ritual viejo que sigue vigente
Aunque existen productos modernos para limpieza y curado, muchos materos siguen confiando en este método tradicional.
Porque en el fondo, el mate no es solo una bebida. También es ritual, costumbre y pequeños secretos que sobreviven al paso del tiempo.