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EL DIARIO digital
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Lo que empezó como un vuelo de rutina terminó en una escena de caos y desesperación. Una avioneta se estrelló contra un edificio residencial en el barrio Silveira, en Belo Horizonte, y dejó un saldo trágico: dos muertos y tres heridos graves.
- El impacto fue brutal. Y por centímetros, no fue una catástrofe aún mayor.
Una falla en el aire y un desenlace fatal
La aeronave había despegado minutos antes desde el Aeropuerto de Pampulha. Pero algo salió mal casi de inmediato. El piloto alcanzó a reportar problemas técnicos mientras intentaba mantener el control.
No lo logró.
El avión terminó incrustándose entre el tercer y cuarto piso del edificio, justo en la caja de escaleras. Ese detalle casi quirúrgico en medio del desastre evitó que el impacto fuera directo contra los departamentos habitados.
Víctimas y sobrevivientes
- El piloto y uno de los pasajeros murieron en el acto. No hubo margen de reacción.
Otros tres ocupantes sobrevivieron, pero con heridas de gravedad. Fueron rescatados entre los restos y trasladados de urgencia a centros de salud. Su estado es delicado.
- Operativo total y tensión en la zona
Tras el choque, la escena se transformó en un despliegue masivo: bomberos, ambulancias y fuerzas de seguridad trabajando contra reloj para apagar focos de incendio, asistir a las víctimas y evaluar daños estructurales.
- El edificio quedó comprometido. Y el miedo, instalado.
Qué se investiga
Ahora empieza otra etapa: entender qué pasó. Los peritos ya trabajan para determinar si el accidente fue producto de una falla mecánica, condiciones climáticas adversas o un error humano.
En estos casos, cada segundo previo al impacto cuenta. Y cada dato técnico puede cambiar la historia.
Un final que pudo ser peor
La tragedia es innegable. Pero también deja una incómoda sensación: si el impacto hubiera sido apenas unos metros distinto, el número de víctimas podría ser mucho mayor.
En la aviación, el margen de error no existe. Y cuando aparece, el desenlace suele ser implacable.