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EL DIARIO digital
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Golpe de timón en una discusión que venía trabada hace años. El Gobierno nacional decidió pasar de la prohibición al control y oficializó un nuevo marco para vapeadores, tabaco calentado y bolsitas de nicotina. La movida quedó plasmada en la resolución 549/2026 y ya está en marcha.
Detrás del cambio hay una admisión implícita: la prohibición fracasó. Mientras la ley decía "no", el mercado hacía lo contrario.
Del veto total al control estricto
Durante más de una década, la política fue clara: bloquear todo. La ANMAT había cerrado la puerta en 2011 con una prohibición total a la importación, venta y publicidad de cigarrillos electrónicos.
El problema es que la realidad no acompañó. Los productos siguieron circulando igual, pero por la sombra: sin controles, sin impuestos y sin garantías sanitarias.
Ahora el Gobierno cambia la lógica: si no se puede erradicar, se regula.
- Qué cambia con la nueva normativa
- El nuevo esquema introduce reglas donde antes había un vacío:
- Registro obligatorio para fabricantes e importadores
- Declaración detallada de componentes
- Estándares de calidad y trazabilidad
- Límites a la concentración de nicotina
- Control sobre sustancias permitidas y prohibidas
Y un punto clave: restricción fuerte a los saborizantes, apuntando directamente al consumo adolescente, uno de los principales focos de preocupación sanitaria.
La batalla contra el mercado informal
En la Casa Rosada lo dicen sin vueltas: hoy el negocio lo domina el circuito ilegal. Productos sin origen claro, sin controles y sin pagar impuestos.
- La regulación busca dar vuelta ese escenario. Formalizar, fiscalizar y, sobre todo, recaudar.
- Porque detrás del argumento sanitario también hay una lógica económica: ordenar un mercado que ya existe y que mueve millones.
Un equilibrio incómodo
El giro no está exento de polémica. Sectores de la salud advierten que abrir la puerta, aunque sea con regulación, puede expandir el consumo. Otros sostienen que el control reduce riesgos frente a un mercado clandestino sin reglas.
El Gobierno apuesta a esta segunda lectura: menos prohibición simbólica, más control real.
Un cambio de paradigma
La decisión no es aislada. Responde a experiencias internacionales donde los modelos prohibitivos terminaron generando más problemas que soluciones.
- En este caso, el Ejecutivo eligió intervenir en lugar de mirar para otro lado.
- La pregunta ahora no es si estos productos van a circular eso ya ocurre, sino bajo qué reglas.
- Y en ese terreno, el Estado decidió dejar de correr de atrás.