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EL DIARIO digital
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El escándalo ya no es un rumor de pasillo: tomó forma, cifras y detalles. La casa de Manuel Adorni en el country Indio Cuá quedó en el centro de una causa por presunto enriquecimiento ilícito que empieza a incomodar al corazón del oficialismo.
Y esta vez no son trascendidos. Es un arquitecto el que habló.
Declaración explosiva en tribunales
En Comodoro Py, el arquitecto Matías Tabar puso números sobre la mesa: más de 245 mil dólares destinados a refacciones en la vivienda del funcionario entre 2024 y 2025.
- Pero el dato que hace ruido no es solo el monto. Es la modalidad: pagos en efectivo y, según su testimonio, sin facturación formal.
- De casa de country a resort privado
- La lista de mejoras parece sacada de un catálogo de lujo más que de una vivienda familiar:
- Pileta reformulada, climatizada y revestida en piedra
- Cascada ornamental en el jardín
- Sistema de jacuzzi con cabezales incluidos
- Quincho completamente equipado
- Parrilla rediseñada
- Césped y parquización integral
A eso se suman detalles que elevan el nivel del gasto:
- Mármol travertino en exteriores
- Porcelanato en interiores
- Remodelación total de cocina (isla, mesadas, desayunador)
- Iluminación renovada
- Revestimientos tipo tarquini
Cambios estructurales en galería, garage y accesos
Todo bajo una misma lógica: transformar la propiedad en un espacio de alto confort.
- Los números que incomodan
- Algunos valores puntuales declarados por Tabar:
- US$ 3.500 por la cascada
- US$ 13.810 para la parrilla
- US$ 9.780 en calefacción de la pileta
Montos que, sumados al resto de la obra, disparan interrogantes inevitables sobre el origen de los fondos.
El punto crítico: efectivo y sin factura
En la causa, el eje no es solo el lujo, sino la trazabilidad del dinero. La supuesta ausencia de comprobantes y el uso de efectivo abren una zona gris que la Justicia ahora deberá desentrañar.
- Porque en términos legales, no alcanza con gastar: hay que poder justificar.
Un frente judicial que se recalienta
El expediente avanza mientras el Gobierno intenta sostener la agenda política en medio de múltiples tensiones. Este caso, sin embargo, tiene un condimento distinto: mezcla vida privada, patrimonio y posibles inconsistencias fiscales.
Y cuando esos tres factores se cruzan, el costo político suele ser alto.
Por ahora, la investigación sigue su curso. Pero en los pasillos judiciales ya lo dicen sin rodeos: cuando aparecen los detalles finos, la historia deja de ser decorativa y pasa a ser peligrosa.