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La proteína: clave, pero no milagrosa

La Organización Mundial de la Salud y otros organismos coinciden en un punto bÃsico- la proteína es esencial pero no ilimitada
La Organización Mundial de la Salud y otros organismos coinciden en un punto básico: la proteína es esencial, pero no ilimitada.
Durante años, la proteína fue elevada a categoría de "nutriente estrella". Gimnasios, redes sociales y la industria alimentaria instalaron una idea simple y tentadora: cuanto más, mejor. Pero la ciencia empieza a pinchar esa burbuja.

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La Organización Mundial de la Salud y otros organismos coinciden en un punto básico: la proteína es esencial, pero no ilimitada.

El cuerpo necesita una cantidad suficiente para funcionar, no un exceso para "optimizarse".

Cuánto es suficiente (según la evidencia)

El consenso científico actual marca un piso claro:

0,8 gramos por kilo de peso corporal al día para adultos sanos

Ejemplo concreto:

una persona de 70 kg necesita unos 56 gramos diarios.

Ahora bien, ese número no es rígido. Puede variar según:

Nivel de actividad física

Edad

Objetivos (rendimiento, recuperación, etc.)

Pero hay un dato incómodo para el marketing fitness:

superar los 1,6 g/kg no aporta beneficios extra en la mayoría de los casos.

El mito del músculo fácil

Uno de los errores más extendidos es creer que más proteína equivale a más masa muscular.

No funciona así.

Sin entrenamiento de fuerza, la proteína no construye músculo por sí sola. Y si el estímulo no está, el exceso simplemente se transforma en:

Energía

O, en muchos casos, grasa acumulada

Suplementos: más tendencia que necesidad

El boom de batidos y barritas responde más al negocio que a la biología.

En la mayoría de los casos:

Una dieta equilibrada cubre los requerimientos

Los suplementos no ofrecen ventajas significativas

El exceso suma calorías innecesarias

No son peligrosos en sí mismos, pero sí pueden ser innecesarios.

De dónde sacar proteína (sin complicarse)

No hace falta recurrir a productos industrializados. Las fuentes clásicas siguen siendo suficientes:

Carnes magras

Pollo

Huevos

Lácteos

Legumbres

La clave no es saturar el plato de proteína, sino equilibrar el conjunto de la dieta.

El verdadero enfoque: equilibrio, no obsesión

La evidencia es clara:

la proteína es importante, pero no es una carta blanca para consumir sin límite.

El problema no es quedarse corto —que también puede ocurrir— sino caer en el exceso innecesario impulsado por modas.

En un contexto donde todo parece optimizarse, la nutrición sigue respondiendo a una lógica más simple:

lo suficiente funciona mejor que lo exagerado.

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