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EL DIARIO digital
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Ormuz, abierto pero con condiciones
El gobierno de Irán anunció que el tránsito de buques comerciales por el Estrecho de Ormuz está "completamente abierto". La señal llegó pocas horas después de que entrara en vigor un alto el fuego de 10 días entre Israel y Líbano, tras semanas de fuego cruzado que dejaron un saldo sangriento.
El anuncio lo hizo el canciller Seyed Abbas Araghchi, quien buscó llevar calma a los mercados y a las navieras: los buques comerciales pueden circular, pero deberán hacerlo por rutas previamente coordinadas con las autoridades iraníes.
La letra chica: control total y veto militar
Detrás del tono conciliador, aparece el verdadero mensaje geopolítico. Según medios estatales, solo los barcos civiles tendrán paso garantizado.
Los buques militares, en cambio, quedan fuera del juego.
La supervisión estará en manos del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica, que no solo controlará el tránsito sino que exigirá permisos específicos. En otras palabras: el estrecho está abierto, pero bajo vigilancia estricta.
Trump celebra e intenta capitalizar
Desde Washington, Donald Trump salió rápido a adjudicarse parte del resultado. Aseguró que Teherán "accedió a no volver a cerrar" Ormuz, en un mensaje que mezcla alivio con tono electoral.
Sin embargo, del lado iraní no hubo confirmación de un compromiso permanente. La apertura, por ahora, está atada al contexto del alto el fuego.
Un corredor vital que estuvo al borde del colapso
No es un detalle menor: por Ormuz circula cerca del 20% del petróleo mundial. Cada tensión en ese cuello de botella sacude precios, mercados y decisiones políticas a escala global.
En las últimas semanas, el escenario fue explosivo. Tras ataques cruzados entre Estados Unidos, Israel e Irán incluyendo operaciones sobre territorio iraní, Teherán endureció su postura:
- Bloqueó el paso a buques vinculados a sus rivales
- Ejecutó ataques contra barcos y puertos
- Redujo drásticamente el flujo marítimo
El resultado fue un bloqueo de facto que encendió alarmas en todo el mundo.
Tregua frágil y futuro incierto
La reapertura del estrecho es, en esencia, una pausa en medio de una tensión que sigue latente. Irán aflojó la presión, pero no soltó la palanca.
El mensaje entre líneas es claro:
el comercio puede fluir siempre y cuando no se crucen ciertos límites.
Y en una región donde los acuerdos duran lo que dura la conveniencia estratégica, nadie se anima a garantizar cuánto tiempo seguirá abierto ese paso clave del planeta.