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EL DIARIO digital
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El encargado de ponerle voz a la evaluación fue Luis Cubeddu, quien dejó en claro que el staff técnico ya dio el visto bueno y que ahora la pelota está en manos del Directorio.
Pero no todo es automático: también se discutirá un posible "perdón" (waiver) por no cumplir la meta de acumulación de reservas. Traducido: el FMI podría mirar para otro lado, pero solo si el Gobierno logra convencer de que el rumbo sigue siendo creíble.
Reservas: la deuda pendiente que incomoda
El organismo proyecta que la Argentina debería acumular unos US$8000 millones en reservas durante 2025, una cifra ambiciosa en un contexto donde cada dólar cuenta.
La admisión es implícita: parte de esos dólares servirán para tapar el agujero dejado por los incumplimientos previos. Es decir, el programa sigue en pie, pero con parches visibles.
Inflación: el optimismo del Fondo vs. la realidad cotidiana
En medio de una inflación que volvió a mostrar ruido, el FMI apuesta a un escenario más benigno en los próximos meses. Según Cubeddu, los últimos aumentos se explican por factores puntuales: tarifas, estacionalidad y precios regulados.
La proyección oficial del organismo es clara:
habrá desinflación, sostenida por tres pilares:
- Disciplina fiscal (el famoso "ancla")
- Política monetaria más ordenada
- Recuperación de la demanda de dinero
El problema es que esa hoja de ruta ya se escuchó antes. La diferencia ahora, dicen desde Washington, es que la credibilidad del ajuste es mayor.
Caputo, deuda privada y la apuesta a 2026
El plan económico que encabeza Luis Caputo también fue parte del análisis. El FMI avaló la estrategia de recurrir a financiamiento privado como pieza central para los próximos años.
La idea de fondo:
menos dependencia del organismo y más acceso a los mercados internacionales.
El objetivo final es bajar el riesgo país y abrir la puerta a crédito más barato y sostenible. Pero eso, otra vez, depende de que el programa cierre por todos lados.
Un respaldo con condiciones
El mensaje del FMI no deja lugar a lecturas ingenuas: hay apoyo, sí, pero con letra chica.
- El desembolso depende de la revisión
- El waiver no está garantizado
- La baja de la inflación es una apuesta, no un hecho
En síntesis, el Fondo acompaña, pero no regala nada. Y mientras en los despachos hablan de "desinflación", en la calle la discusión sigue siendo mucho más simple: cuánto alcanza el sueldo y hasta cuándo dura el ajuste.