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EL DIARIO digital
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Por Gonzalo Zervino Ibieta
Llora la inocencia en tierras sagradas
y las llamas de la guerra
arden en el corazón humano.
Los pájaros con su secreta tristeza
han emigrado hacia la copa de árboles lejanos.
Las estrellas, conmovidas,
secan las lágrimas de la luna
y el sol, indeciso, retrasa el aroma del amanecer.
Las armas, vacías de razón,
enrojecen el sacrosanto cielo
con borbotones de sangre hermana,
y entre la vida y la nada se debate la esperanza
sobre tumbas sin flores y olor a muerte en cada pisada,

mientras que una paloma herida,
con rostro de niño, lanza en su vuelo solitario
una rama de verdes olivos
sobre la hipócrita conciencia de los que mandan,
que en cada brindis de sobremesa
derrochan el dinero de sus balas.
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