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EL DIARIO digital
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El gobierno de Bolivia decidió expulsar del país a la dirigente argentina de izquierda Mercedes Trimarchi, a quien acusó de intervenir políticamente en medio de la grave crisis social que atraviesa la administración del presidente Rodrigo Paz.
La medida fue anunciada por el canciller boliviano, Fernando Aramayo, quien aseguró que la exdiputada argentina participó activamente de manifestaciones y bloqueos contra el Gobierno en una "clara injerencia" en asuntos internos del país.
"Hemos tomado contacto por vía diplomática con la embajada argentina y vamos a proceder a su salida del país", afirmó el funcionario en declaraciones al canal Cadena A.
Desde la administración boliviana sostienen que Trimarchi ingresó como turista, pero utilizó su permanencia para desarrollar actividades políticas vinculadas a las protestas sociales que mantienen paralizadas distintas regiones del país desde hace más de tres semanas.
La dirigente, militante de Izquierda Socialista y actual legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, había expresado públicamente su apoyo a las movilizaciones contra las políticas económicas del presidente boliviano.
A través de sus redes sociales, Trimarchi afirmó que viajó "en apoyo a las movilizaciones del pueblo boliviano contra las medidas de ajuste y represivas del presidente Rodrigo Paz".
El conflicto escaló aún más después de que participara en actividades organizadas por la Central Obrera Boliviana (COB), uno de los sectores que impulsa protestas y reclama la renuncia del mandatario.
Durante uno de esos encuentros en El Alto, la dirigente argentina tomó la palabra y llamó a fortalecer la solidaridad internacional entre movimientos latinoamericanos.
Las declaraciones generaron fuerte rechazo dentro del oficialismo boliviano y también entre dirigentes opositores. El senador Leonardo Roca calificó su accionar como "sedicioso", mientras que José Manuel Ormachea la acusó de "agitar" las protestas.
La expulsión ocurre en un contexto extremadamente delicado para Bolivia, donde este jueves se cumplen 22 días consecutivos de bloqueos de rutas y protestas sociales que ya afectan el abastecimiento de alimentos, combustibles y servicios públicos en varias regiones del país.
Actualmente se registran cerca de 70 puntos de bloqueo en seis de los nueve departamentos bolivianos, en medio de reclamos sindicales, cuestionamientos económicos y crecientes pedidos de renuncia contra el presidente Paz.
Pese a algunos intentos de diálogo impulsados por el Gobierno, la tensión sigue en aumento y la presencia de dirigentes extranjeros en las movilizaciones pasó a convertirse en un nuevo foco de conflicto político para la administración boliviana.