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"Mi hijo vivía con la madre y ni la conocía": el testimonio que golpea en el caso del nene muerto en Comodoro Rivadavia

Mi hijo vivía con la madre y ni la conocía- el testimonio que golpea en el caso del nene muerto en Comodoro Rivadavia
"Mi hijo vivía con la madre y ni la conocía": el testimonio que golpea en el caso del nene muerto en Comodoro Rivadavia
El caso sacude por donde se lo mire. Dolor, bronca y acusaciones cruzadas en una historia que expone algo más profundo: fallas que llegan tarde, cuando ya no hay nada que reparar.

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La voz de Luis López no tiembla, pero sí arrastra una mezcla de furia y devastación. Su hijo Ángel, de apenas 4 años, murió en Comodoro Rivadavia y desde entonces todo es señalamiento directo: a la madre, a su pareja y también a un sistema que —según denuncia— llegó tarde o nunca llegó.

"Mi hijo no la conocía, no sabía ni quién era", disparó en una entrevista con TN. La frase no es menor: describe un vínculo prácticamente inexistente con la mujer con la que el nene convivió en sus últimos meses. "Le decía Mariela", insistió, marcando una distancia que, en un chico de esa edad, ya es una alarma.

El relato se vuelve más crudo cuando reconstruye ese tramo final. Cinco meses. "Cinco meses de horror", define López. Un período en el que el nene pasó a vivir con su madre y la pareja de ella, en un entorno que —según sostiene— le era completamente ajeno. "Cuando lo llevaron a esa casa no sabía quiénes eran", remarcó.

Las acusaciones no se quedan en lo emocional. Apuntan directo. "Ella es la culpable de no cuidar al nene", lanzó sobre su ex. Y fue más allá al referirse al padrastro: "Si lo mató a golpes, fue por el capricho de no verlo feliz al lado mío". Palabras que, sin filtro, reflejan la magnitud del conflicto y la sospecha de violencia dentro del hogar.

Pero el foco también se posa sobre la Justicia. López cuestiona con dureza la decisión de otorgar la custodia. "No hicieron el trabajo que tenían que hacer", aseguró, dejando entrever posibles fallas en los controles y seguimientos que deberían haber garantizado la seguridad del menor.

El dato que suma tensión es lo ocurrido en las horas críticas. Según denunció, mientras el nene estaba internado, los acusados habrían intentado borrar rastros: "Fueron a quemar ropa. Hicieron lo que quisieron esos días". Una afirmación que, de comprobarse, podría agravar el cuadro judicial.

Tras las detenciones, el padre dice haber encontrado un mínimo alivio. "Pude dormir más de tres horas", confesó. Pero el descanso es apenas un paréntesis en medio de una exigencia clara: justicia rápida. "Están todas las pruebas, todas las evidencias. No sería justo que esto no avance", advirtió.

El caso no solo expone un drama familiar. Deja al descubierto una cadena de decisiones —o indecisiones— que hoy están bajo la lupa. Y en el centro, una pregunta incómoda que vuelve a repetirse: quién tenía que ver lo que estaba pasando… y por qué no lo vio a tiempo.

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