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Israel ya habla de ocupar el sur del Líbano y el fantasma de otra guerra larga vuelve a escena

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La tensión en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo explosivo. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, confirmó lo que muchos temían: tras la guerra con Hezbollah, el plan es quedarse. No como una maniobra táctica, sino con una "zona de seguridad" dentro del territorio libanés que, en los hechos, huele a ocupación.

Desde Beirut, la reacción fue inmediata y sin rodeos: denuncian desplazamientos masivos, destrucción sistemática y un déjà vu inquietante con la ocupación que Israel mantuvo entre 1982 y 2000.

La "zona de seguridad" que enciende alarmas

El esquema planteado por Katz es claro y agresivo: las Fuerzas de Defensa de Israel se instalarían en una franja que se extiende hasta el río Litani, unos 30 kilómetros al norte de la frontera.

El objetivo oficial: crear un colchón defensivo frente a misiles antitanque.

El efecto real: impedir el regreso de más de 600.000 libaneses desplazados.

Como si fuera poco, el plan incluye la demolición de viviendas en pueblos fronterizos, replicando el modelo aplicado en Rafah y Beit Hanún. Traducido: tierra arrasada para eliminar cualquier amenaza.

Líbano denuncia ocupación, el mundo empieza a reaccionar

El ministro de Defensa libanés, Michel Menassa, fue tajante: ya no se trata de advertencias, sino de un plan concreto para ocupar territorio, expulsar población y redibujar el mapa a la fuerza.

Desde afuera, también empezaron las críticas. El primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó el despliegue como una "invasión ilegal" que viola la soberanía libanesa.

Un conflicto que se agranda

El trasfondo es igual de delicado. Líbano quedó atrapado en la escalada regional tras los ataques de Hezbollah en respuesta a la muerte del líder iraní Alí Jamenei en el inicio de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Desde entonces, el saldo es devastador:

Más de 1200 muertos en Líbano

Israel asegura haber eliminado a 850 combatientes

Números que, lejos de cerrar la historia, anticipan que lo peor podría estar por venir.

El riesgo: otra guerra sin salida

La idea de una "zona de seguridad" no es nueva, pero el contexto sí lo es. Con Medio Oriente en ebullición, el movimiento de Israel puede convertirse en la chispa de un conflicto más amplio.

Porque si algo dejó en claro esta guerra es que las fronteras ya no contienen la violencia. Y cada decisión que se toma sobre el mapa tiene consecuencias que, casi siempre, terminan desbordándolo.

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