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Oro, negocios y pragmatismo: EE.UU. se lleva USD 100 millones de Venezuela mientras el chavismo abre la puerta al capital extranjero

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En un giro que hace ruido —y bastante— en la geopolítica regional, Estados Unidos trasladó 100 millones de dólares en oro desde Venezuela. La operación, confirmada por el funcionario Doug Burgum, no es solo un movimiento financiero: es una señal clara de que algo se está reconfigurando entre Washington y Caracas.

El destino de esos fondos no es menor. Según la versión oficial, serán utilizados para inversiones industriales. Traducido al lenguaje real: negocios. Y de los grandes.

Un envío inédito y un mensaje político

Burgum soltó un dato que no pasó desapercibido: hacía más de 20 años que no se registraba un traslado de metales preciosos entre ambos países. No es un detalle técnico, es un símbolo. Durante décadas, la relación estuvo marcada por sanciones, tensiones y ruptura diplomática.

Ahora, en medio de una incipiente normalización, aparece este movimiento que combina pragmatismo económico con necesidad mutua.

El chavismo busca dólares… y legitimidad

Del lado venezolano, la figura clave es Delcy Rodríguez, quien se mostró confiada en que el Parlamento aprobará una nueva ley de minas. El objetivo es claro: seducir inversión privada y extranjera en un sector devastado.

Porque la propia descripción que hizo Burgum es brutal: una industria "colapsada", dominada por explotaciones artesanales y estructuras irregulares. En ese escenario, el chavismo intenta reinventarse como garante de negocios, ofreciendo "seguridad jurídica" y hasta flexibilización fiscal. Un giro discursivo que, hace algunos años, habría sido impensado.

El factor oposición y el juego a dos bandas

Mientras tanto, la líder opositora María Corina Machado también jugó su carta en el mismo tablero: ofreció a ejecutivos estadounidenses un modelo energético con menor intervención estatal.

El mensaje es claro: tanto el oficialismo como la oposición compiten por lo mismo —atraer capital extranjero—, aunque con recetas distintas.

Washington huele oportunidad

En paralelo, la diplomática Laura Dogu se reunió en Caracas con empresarios norteamericanos. El dato no es menor: es el primer encuentro de este tipo tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Estados Unidos, lejos del discurso ideológico, parece moverse con lógica de mercado: donde hay recursos —y Venezuela los tiene de sobra— hay interés.

Un nuevo capítulo (con letra chica)

El traslado de oro, la posible reforma minera y la reactivación de vínculos diplomáticos configuran un escenario que mezcla necesidad económica con realismo político.

Caracas necesita inversiones urgentes. Washington busca recursos estratégicos y oportunidades de negocio. En el medio, un país rico en minerales pero empobrecido por años de crisis intenta volver al mapa global.

La pregunta incómoda es inevitable: ¿se trata de una apertura genuina o de una jugada desesperada para oxigenar un modelo agotado?

Por ahora, el oro ya cambió de manos. Y con él, también empieza a moverse el tablero.

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