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EL DIARIO digital
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En medio de la incertidumbre y la angustia que rodean el caso de Agostina Páez, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, decidió romper el silencio y lo hizo sin medias tintas: denunció un "uso político" descarado de la situación y apuntó directamente contra figuras de la oposición que, según afirmó, intentaron colgarse de la tragedia.
La funcionaria dejó en claro que la prioridad del Gobierno es una sola el regreso de la joven, pero advirtió que hay sectores más interesados en la exposición mediática que en aportar soluciones reales.
Una denuncia que incomoda
A través de su cuenta en X, Bullrich reveló que mantuvo contacto con la familia de la joven y describió un cuadro alarmante. La madrastra de Agostina, aseguró, atraviesa un estado de desesperación total ante la falta de avances concretos.
"El panorama cambió de un día para el otro. Lo que parecía encaminarse, hoy está mucho más lejos", deslizó la ministra, dejando entrever que la situación es más compleja de lo que algunos intentan instalar públicamente.
- Pero el dato más explosivo llegó después.
- Pagano y Fernández, en la mira
Bullrich no dudó en señalar con nombre y apellido a quienes según su versión intentaron capitalizar políticamente el caso: la diputada Marcela Pagano y el ex presidente Alberto Fernández.
La acusación es delicada: ambos habrían condicionado gestiones o contactos con la joven a cambio de un reconocimiento público por parte de la familia. Un movimiento que, siempre según la ministra, fue rechazado de plano.
- El mensaje es claro: mientras algunos buscaban la foto o el crédito político, la familia pedía una sola cosa resultados.
- Cancillería, el "trabajo silencioso" que defiende el Gobierno
En contraposición, Bullrich salió a respaldar el accionar del área de Relaciones Exteriores, destacando un enfoque opuesto al de los dirigentes cuestionados.
"Hay quienes trabajan sin show, con responsabilidad", marcó, en una defensa implícita del rol del canciller y del consulado argentino involucrado en las gestiones.
La narrativa oficial busca instalar una línea divisoria: de un lado, la gestión "seria"; del otro, lo que definen como oportunismo político.
"No se dejen engañar": el mensaje final
La ministra también apuntó contra lo que describió como una ola de desinformación y "operaciones" en torno al caso. En ese marco, pidió a la sociedad cautela frente a versiones no confirmadas.
"Están usando el dolor de una familia", disparó, en uno de los tramos más duros de su intervención.
El cierre no dejó margen para interpretaciones: el Gobierno insiste en que todo el aparato estatal está enfocado en un único objetivo "Agostina en casa", mientras escala la tensión política alrededor de un caso que, lejos de apaciguarse, suma cada vez más capítulos.