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EL DIARIO digital
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No es una escena de película, pero lo parece. Una araña de hasta ocho centímetros, con colores llamativos y telas gigantes, avanza sin freno por Estados Unidos y empieza a encender alarmas en el mundo científico. Se trata de la Jor?, una especie invasora llegada desde Asia que, en poco más de una década, pasó de ser una rareza a convertirse en un problema ecológico serio.
Detectada por primera vez en 2014, su expansión fue tan silenciosa como efectiva. Hoy ya se encuentra en varios estados y su presencia no deja de crecer. La clave está en su capacidad de adaptación: no solo sobrevive, prospera. Ciudades, rutas, jardines ningún entorno parece ponerle un freno.
Pero lo que realmente preocupa no es su tamaño ni su apariencia. El problema es más profundo: la Jor? está desplazando a especies nativas y alterando ecosistemas enteros. Estudios recientes advierten caídas de hasta el 40% en poblaciones locales de arañas, producto de la competencia directa por alimento y territorio.
El mecanismo de expansión parece sacado de la ciencia ficción. Sus crías utilizan una técnica llamada "ballooning": liberan hilos de seda y se dejan llevar por el viento, lo que les permite colonizar nuevas zonas a kilómetros de distancia. Así, lo que hoy es un foco aislado, mañana puede ser una invasión consolidada.
A esto se suma su alta tasa reproductiva, tolerancia al frío y resistencia a entornos urbanos. En otras palabras: tiene todo para ganar.