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EL DIARIO digital
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En medio de tensiones políticas y negociaciones que no dan respiro, la Casa Rosada pisó el acelerador y soltó la billetera. En apenas 48 horas, el Gobierno nacional giró más de $47.000 millones a 11 provincias a través de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), en una movida que no pasó desapercibida y que reconfigura el tablero federal.
El dato no es menor: en solo dos días jueves 19 y viernes 20 se distribuyó más del doble de lo enviado durante todo febrero. Y hay más: el salto es aún más impactante si se compara con marzo del año pasado, al que prácticamente duplica.
Detrás de estos números aparece un instrumento clave y polémico: los ATN. Se trata de fondos que equivalen al 1% de la masa coparticipable y que el Ejecutivo reparte de manera discrecional. Traducido al llano: no hay fórmula automática, la decisión es política.
Y como suele pasar cuando la billetera se abre, también aparecen los ganadores. Corrientes volvió a quedarse con la porción más grande: $8000 millones en un solo giro. No es casualidad, sino una tendencia que se viene repitiendo.
El podio de beneficiados lo completan Mendoza, con $7000 millones, y Entre Ríos, con $6000 millones. Más atrás, pero con montos igualmente significativos, se ubican Misiones ($5500 millones), San Juan y Chaco ($4000 millones cada una), Salta ($3500 millones), Catamarca y Chubut ($2500 millones), y finalmente Jujuy y Neuquén, con $2000 millones cada una.
Pero el reparto no se limita a marzo. En lo que va del año, el Gobierno de Javier Milei ya transfirió $74.000 millones, lo que representa un 29% más que en el mismo período de 2025. Otra señal de que la estrategia de asistencia financiera a las provincias está lejos de ser tímida.
El ranking trimestral también deja pistas claras. Corrientes lidera cómoda con $14.000 millones acumulados. Detrás aparecen Misiones ($9500 millones) y Salta ($7500 millones), consolidando un mapa de distribución que despierta lecturas políticas inevitables.
En un contexto donde cada peso cuenta y las provincias presionan por recursos, el Gobierno mueve fichas con precisión quirúrgica. Los ATN, otra vez, se convierten en una herramienta clave: alivio financiero para algunos, señal política para todos.