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Bombardeo en Beirut: un muerto, puentes destruidos y la tensión que vuelve a escalar sin freno

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La calma duró poco. Este lunes por la tarde, un nuevo ataque aéreo israelí volvió a sacudir a Líbano y dejó al descubierto que el conflicto está lejos de apagarse. El blanco: un departamento en la zona de Hazmieh, en el sudeste de Beirut. El saldo: una persona muerta y un edificio seriamente dañado.

Según confirmó el Ministerio de Salud Pública libanés y la Agencia Nacional de Noticias, el impacto fue directo y contundente. No hubo margen para errores ni advertencias. La alcaldesa local, Jean Asmar, recorrió el lugar y llevó algo de alivio entre el caos: el resto de los vecinos salió ileso, aunque los daños materiales fueron importantes.

Pero detrás del ataque hay algo más que un objetivo puntual. Desde Israel, el portavoz militar Avichay Adraee no dudó en ponerle nombre al operativo: aseguró que las Fuerzas de Defensa atacaron a un supuesto integrante de la Fuerza Quds, acusado de actividades de sabotaje en Beirut. Un mensaje claro, directo y con destinatarios múltiples.

Mientras tanto, la escalada no se detuvo ahí. En paralelo, aviones israelíes arrasaron con infraestructuras clave: el puente Al-Dalafa, uno de los más grandes del país, quedó destruido sobre el río Litani. Horas antes, el puente Arzi, en el sur, había corrido la misma suerte. La estrategia parece evidente: golpear no solo objetivos humanos, sino también las arterias logísticas del país.

Como si fuera poco, la tensión también alcanzó a las fuerzas internacionales. La misión de paz de la ONU en Líbano (UNIFIL) denunció que su cuartel general en Naqoura fue alcanzado por disparos y fragmentos de proyectiles. El personal debió refugiarse en búnkeres en cuestión de segundos. Aunque no hubo heridos, el episodio deja un dato inquietante: ni siquiera las fuerzas de paz están fuera de riesgo.

El trasfondo de esta nueva oleada de violencia tiene fecha reciente. El 2 de marzo, Hizbulá rompió el frágil alto al fuego vigente desde noviembre de 2024 con el lanzamiento de cohetes hacia Israel. Desde entonces, la respuesta israelí fue inmediata y sostenida: bombardeos intensos en el sur, el este del Líbano y los suburbios de Beirut.

Las cifras ya hablan por sí solas y marcan la dimensión del conflicto: 1.039 muertos y 2.876 heridos desde el inicio de esta nueva fase, según datos oficiales libaneses.

En Medio Oriente, la tregua volvió a ser apenas un espejismo. Y cada nuevo ataque confirma que la escalada no solo continúa, sino que se profundiza.

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